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La llegada a Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

La llegada a Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Veíamos hace unos días los precios y horarios de trenes para la estación de Campo de Criptana en el anuncio provisional de servicios ferroviarios de 1858 (véase: En los orígenes del tren en Criptana, Campo de Criptana, 1854, 1858). Hacía muy poco que la línea Madrid – Alicante había empezado a funcionar (1855). Treinta años después ha cambiado bastante el panorama: cuatro trenes tenían parada en la estación de Campo de Criptana, dos de Madrid a Alicante y dos de Alicante a Madrid, y los precios ya se expresan en pesetas, y no en reales, como ocurría al principio.

Nos vamos para ver los detalles al interesante volumen de Julián Aguilar titulado El consultor del viajero. La mejor guía para los que viajan y para los remitentes y consignatarios de mercancías (Madrid: Imprenta de Manuel Minuesa de los Ríos, 1886). En las páginas 31 y ss. encontramos los detalles correspondientes a trenes con destino a Campo de Criptana.

Trayecto Madrid – Criptana

Costaba el billete en 1ª 17,95 ptas., en 2ª 13,95 ptas. y en 3ª 8,55 ptas. Dos trenes hacían el servicio: un correo y un mixto. El primero partía de Madrid a las 7,45 de la noche y llegaba a Criptana a la 1,13. El segundo partía de Madrid a las 11,15 de la mañana y llegaba a Criptana a las 5,24 de la tarde.

Trayecto Alicante – Criptana

Costaba el billete 34,40 ptas. en 1ª, 26,65 en 2ª y 16,35 en 3ª. El correo salía a las 3,20 de Alicante y llegaba a Criptana a las 1,12 de la noche. El mixto partía a las 9,20 de la noche y llegaba a Criptana a las 10,02 de la mañana.

A la estación... ¡en bicicleta! (alrededores de la estación de Göttingen): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

A la estación… ¡en bicicleta! (alrededores de la estación de Göttingen, Alemania): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Se da, además, información adicional útil para los viajeros sobre Criptana (pág. 153):

Criptana (Ciudad Real). – A pie ó en caballerias, 1 k. que dista la estación del pueblo. Casa de huéspedes, la de doña Evarista. Grandes bodegas de vino del Marqués de Mudela y de D. Niceto Botijo.

Para la historia del ferrocarril y para que podamos imaginar cómo podía ser un viaje en tren en aquellos tiempos son interesantes algunas de las notas útiles para viajeros que nos proporciona este mismo volumen en su introducción. Veremos que, con excepción de algunos detalles, no han cambiado mucho las cosas.

Había una hora de cierre de los despachos de billetes y equipajes: para los primeros era de cinco minutos antes de la hora de salida del tren; para los equipajes de quince minutos. La clasificación de los billetes en 1ª, 2ª y 3ª se refería a la calidad del asiento, que, como mínimo, tenía que tener 45 centímetros de ancho, 65 de fondo y 1 metro 45 centímetros de altura con la posibilidad de llevar equipaje gratuito de 30 kilos. Se especifica que:

Además pueden llevar á la mano paquetes ó bultos que ni sean armas de fuego cargadas, ni por su forma, volumen ó mal olor molesten á los demás viajeros.

Había, además, un “reservado de señoras”, en el cual nos e podía hacer la revisión de billetes en el transcurso del viaje, sino sólo en las paradas. Había ya también un reservado para no fumadores. Los niños menores de tres años viajaban gratis y pagaban la mitad del precio de tarifa los que no llegaran a seis.

Así era el tren de entonces.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO