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Electricidad: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Electricidad: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Surgen de vez en cuando ideas que hacen época. Imaginemos qué gran portento fue para los criptanenses la llegada de la electricidad a comienzos del siglo XX, el día que descubrieron que ya nunca más las noches serían tan oscuras, que ya nunca más habría que recorrer la casa entre penumbras con la palmatoria en la mano. Es, como si de la noche a la mañana, nunca mejor dicho, los miedos ancestrales a la oscuridad y a las sombras se hubiesen diluido en la luz, como si de repente se diese cuenta el hombre de que los fantasmas que le habían aterrorizado desde que el mundo es mundo se habían retirado a las profundidades del Hades, o mejor incluso, del Tártaro, de donde, quizá, nunca tendrían que haber salido. Se quitó de encima el ser humano esos fantasmas. De otros, que aún perviven, no pudo librarse.

Como no podía ser de otra manera los empresarios de la época vieron en la electricidad un lucrativo negocio. Entre ellos figura Alfredo Ruescas, criptanense, bodeguero y también alcalde de la localidad  a comienzos del siglo XX. Solicitó permiso al Gobierno Civil para construir una instalación de suministro de alumbrado eléctrico en Campo de Criptana y, como era de rigor según la normativa legal, se publicó el anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real. Así, quien lo estimase necesario, presentaría sus debidas reclamaciones.

El alumbrado: Dibujo a tinta china por José Manuel Cañas Reíllo (1998)

El alumbrado: Dibujo a tinta china por José Manuel Cañas Reíllo (1998)

El anuncio se publicó en el número correspondiente al 10 de julio de 1907, y dice así:

D. Alfredo Ruescas, vecino de Campo de Criptana, provincia de Ciudad-Real, ha presentado en este Gobierno instancia y proyecto para que se le conceda autorización para montar una instalación para el alumbrado eléctrico de dicha población de Campo de Criptana, con declaración de servidumbre forzosa de paso y cuya central y en edificio separado se establecerá en el mismo solar que ocupan las bodegas del peticionario.

Según el procedimiento habitual, quedaría expuesto el anuncio en el Ayuntamiento de Campo de Criptana.

Ubicación de las bodegas de Ruescas: Vista parcial del

Ubicación de las bodegas de Ruescas: Vista parcial del «Plano de Campo de Criptana» por Domingo Miras (1911)

El negocio principal de Alfredo Ruescas era, como queda de manifiesto en el anuncio, la vinicultura (véanse: El bodeguero e industrial Alfredo Ruescas, Campo de Criptana, 1895-1905, I; y El bodeguero e industrial Alfredo Ruescas, Campo de Criptana, 1895-1905, II).

Fue también Ruescas alcalde criptanense; una vez fuera del cargo, publicó un manifiesto que por aquel tiempo se hizo famoso en la comarca (véase: El manifiesto de Alfredo Ruescas, Campo de Criptana, 1915).

Vivía Alfredo Ruescas en la Calle Convento, y hacia 1900 pagaba por su bodega de 12.000 litros una contribución de 26 pesetas con 40 céntimos (véase: El «monopoli» criptanense, Campo de Criptana 1900. VI. La calle Convento, I). Según el plano de Campo de Criptana de 1911 de Domingo Miras, las bodegas de Ruescas se hallaban situadas en la confluencia de la calle Maestro Manzanares (llamada entonces «del Ferrocarril»), con Isaac Peral, solar que actualmente ocupa un famoso supermercado. Quedaba entonces el lugar en las afueras del casco urbano; al sur todo eran campos, campos y más campos, llanura interminable.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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