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El universo criptanense (Cuadro "Panorámica de Campo de Criptana"): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2005)

El universo criptanense (Cuadro «Panorámica de Campo de Criptana»): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2005)

En una gota de agua se puede contemplar una imagen condensada de todo el universo, en algo tan sencillo… tanta y tan gran diversa complejidad. Quizá, del mismo modo, esta imagen necesariamente incompleta del Campo de Criptana de comienzos del siglo XX que vamos dibujando como podemos a partir de los datos que tenemos, nos proporciona una fotografía fija del pasado de la localidad o, como solemos decir, nos pone delante una mirilla por la que retroceder al pasado por un instante. Es esto lo que estamos haciendo en los últimos días y, lo que venimos haciendo desde que comenzamos esta aventura bloguera en 2012. Es todo esto que escribimos, en cierto modo, un viaje en el tiempo a lo H. G. Wells, no con tantas miras hacia el futuro sino más bien hacia tiempos de lo que ha sido y ya no es, ni será. De tanto y tanto como aparecen algunos personajes de otro tiempo ya casi les podemos poner cara, y vamos por las calles criptanenses y, sin quererlo, pensamos (póngase tono apocalíptico):

Aquí tuvo su esplendoroso comercio de comestibles, la flor de los ultramarinos, la reina de los coloniales, la emperatriz de la abacería, tal criptanense… allá por 1885. R. I. P.

Ubi sunt?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Ubi sunt?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

O quizá (póngase tono melancólico):

Aquí en este lugar que hoy, caminante, ves hecho solar, hubo en otro tiempo una mercería de escaparates luminosos repletos de encajes, de hilos, hiladas, lanas, botones de fantasía y algo de ropa interior, masculina y femenina, y también unisex, adelanto como pocos en la historia, pero también invento tan olvidado y fugaz… como pocos. Aquí estuvo la reina de los comercios criptanenses.

Hoy ya es un solar, o, lo que podría ser lo peor de todo, un aparcamiento. Y sólo nos queda decir a la medieval: Ubi sunt?

Esto de penetrar tanto en el pasado tiene su lado bueno y su lado malo. El bueno es que nos aporta conocimiento, el malo es que nos imbuye muy a menudo de una nostalgia que no conoceríamos en otras circunstancias. Quizá hay que preguntarse en esta tesitura qué es mejor: la feliz ignorancia o el nostálgico conocimiento. A pesar de todo, creo que me quedo con este último. Seguiremos, pues, adelante hoy dando reseña de los negocios y empresas que tenían su actividad en Campo de Criptana en 1905, según la Guía consultor è indicador de Ciudad Real y su provincia, Ciudad Real: Tipografía de Scres. de J. M. Ruíz-Morote (1905), y, como es natural, no podía faltar en el caso de Criptana la industria relacionada con la alimentación en sus múltiples variedades y actividades anejas (págs. 146-147).

De uvas y vinos (Bodegón de las uvas): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1993)

De uvas y vinos (Bodegón de las uvas): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1993)

Veremos hoy negocios relacionados con el vino y derivados, con bebidas como la gaseosa y con la harina. He aquí, pues, de todo ello cuanto había en el Criptana de aquel tiempo:

Fábricas de aguardientes: Carlos Montalbán, Clemente Fernández, Hijos de Francisco Laurens, Tomás Aliaga.

Fábricas de alcoholes: Alfredo Ruescas, Hilarión Escobar, Ramón Fernández y hermano, Salvador Vento, Valentín Ortiz.

Fábricas de gaseosas: Juan José Castellanos, Jesús Gómez, Luis Gómez, «Vinícola Manchega».

Fábrica de harinas: Viuda é hijos de S. Ortiz y hermano.

De la fábrica de vinos (Bodegón de botellas y espejo): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1995)

De la fábrica de vinos (Bodegón de botellas y espejo): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1995)

Fábricas de vinos: Julio Beneret (sic, errata por «Bénézet»), Marqués de Mendiola.

Y, como en casos anteriores, relacionaremos este listado con el del Anuario Riera de 1904 (pág. 1381). Cuatro fábricas de aguardientes se reseñan para 1905; ocho aparecían en el Anuario de 1904. Son las de Manuel Amores, Miguel Calonje (sic), José Ramón Fernández y Alfredo Ruescas (ambos en el listado de 1905 aparecen en la sección de «Fábricas de alcoholes»), Francisco Laurens e hijo (véase, sin embargo, en 1905: «Hijos de Francisco Laurens»), Marqués de Mudela, Valentín Ortiz, Evaristo Quintanar.

Bodega de Laurens y alrededores: Vista parcial del Plano de Campo de Criptana por Domingo Miras (1911)

Bodega de Laurens y alrededores: Vista parcial del Plano de Campo de Criptana por Domingo Miras (1911)

De la bodega de Laurens hemos hablado ya mucho en este blog, por lo cual remitimos a los artículos correspondientes: El financiero y bodeguero Francisco Laurens y los vinos de Campo de Criptana en la Exposición Regional de Valencia (1909) (I); El financiero y bodeguero Francisco Laurens y los vinos de Campo de Criptana en la Exposición Regional de Valencia (1909) (II); El financiero y bodeguero Francisco Laurens y los vinos de Campo de Criptana en la Exposición Regional de Valencia (1909) (III); El financiero y bodeguero Francisco Laurens y los vinos de Campo de Criptana en la Exposición Regional de Valencia (1909) (IV); Un bodeguero francés en Campo de Criptana: El banquero y financiero Francisco Laurens (1912); La explosión de la Bodega de Laurens (Campo de Criptana 1913).

Bodega de Laurens: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Bodega de Laurens: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hagamos una observación sobre otro de los citados, Ramón Fernández. Es el conocido bodeguero de aquella época Ramón Fernández Baldor, cuya esposa, ya viuda en 1928, solía recurrir a la revista El Progreso Agrícola y Pecuario en busca de consejo sobre la plantación de palmeras datileras en La Mancha o sobre la cría de las gallináceas (véanse: Mucha gallina para tan poco gallo… y el tremendo disgusto de la señora viuda de Fernández Baldor, Campo de Criptana 1928; y La viuda de Fernández Baldor y las palmeras datileras, Campo de Criptana 1932). En cambio, en el listado de 1904 faltan Carlos Montalbán, Clemente Fernández y Tomás Aliaga. No encontramos sección «Fábricas de alcoholes» en el Anuario Riera de 1904, por lo que quizá la diferencias con el listado de 1905 se deben en gran parte a una clasificación diferente de las actividades económicas.

Es llamativo que en 1905 se reseñen cuatro fábricas de gaseosas, entre las que se contaría también la Vinícola Manchega. De las otros tres, sólo la de Jesús Gómez aparece reseñada en el capítulo «Gaseosas (Fábs.)» del Anuario de 1904. Finalmente, en el capítulo «Fábricas de vino», hemos corregido la evidente errata «Beneret» por «Bénézet», Julio Bénézet, cuyo champán producido en tierras criptanenses alcanzó tanta fama a comienzos del siglo XX (véase: Vino, coñac y champán, Campo de Criptana, 1896-1948).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO