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Por los tejados (Del cuadro "Panorámica de Campo de Criptana" V):  Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Por los tejados (Del cuadro «Panorámica de Campo de Criptana» V): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Con estos artículos en que vamos poco a poco confeccionando un retrato social del Criptana de otro tiempos, de 1905 en este caso, personajes por acá, personajes por allá, historias por acullá, se siente uno como el Diablo Cojuelo, quien al estudiante Cleofás, mientras iba de casa en casa destapando cotidianeidades y desvelando escenas familiares, quería enseñar «en este teatro donde tantas figuras representan, las más notables, en cuya variedad está su hermosura» (Luis Vélez de Guevara, El diablo cojuelo, Madrid 1641, Tranco II).

No puedo hacerme una idea de cuántos personajes de otro tiempos han pasado ya por esta serie del «directorio criptanense», y mucho menos de cuántos nombres, ya muchos de ellos devorados por el olvido, han aparecido en el blog desde que nos dedicamos a esta tarea de escribirlo. Podría haber echado mano de artificios retóricos, y podría haber dicho «a esta ingrata tarea de escribirlo». No lo he hecho; nunca podría hacerlo, porque escribir este blog no tiene nada de ingrato. Un pago encuentro a todo esto, y no es baladí: Que recuperar nombres del pasado y hacerlos anidar en la memoria colectiva de nuestro tiempo es, en cierto modo, una forma de mantenerlos vivos, de devolverles la presencia en las calles por las que hace tanto tiempo pasearon, en las casas en las que nacieron, vivieron y murieron, en las que tuvieron sus alegrías y sus tristezas. No hay nada peor que el olvido y el silencio, el silencio frío y opaco.

Farmacia: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Farmacia: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Sigamos, pues, recuperando nombres de ese olvido con la ayuda de la Guía consultor è indicador de Ciudad Real y su provincia, Ciudad Real: Tipografía de Scres. de J. M. Ruíz-Morote, 1905 (p. 147). El listado de hoy no guarda ninguna coherencia temática; es más bien un popurrí de gremios, de dedicaciones y de negocios que nos dan una clara idea de la vida económica criptanense en aquel tiempo. Veamos, pues, cuáles son:

Farmacias: Bernardo Gómez, Manuel Monterde.

Ferreterías: Braulio González, Benito Nieto, Manuel A. Olivares

Guarnicieros: Manuel Escobar, Manuel Herencia, Patricio Utrilla, Rafael García, Sebastián Pintor,

Herrerías y cerrajerías: Bernardo Rubio, Hijos de Cejudo, Francisco Gallego, Jesús Casarrubios, Julián Casarrubios, Ramón Rubio.

Hojalatería: Francisco Vela.

Busco cerrajero: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Busco cerrajero: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Comparemos, como hemos hecho en casos anteriores, este listado de 1905 con el que nos proporciona el Anuario Riera de 1904. Coinciden ambos en los nombres de los farmacéuticos. En los de los propietarios de las ferreterías hay algunas divergencias. También en 1904 aparecen Braulio González y Benito Nieto; no aparece, en cambio, Manuel A. Olivares y en su lugar encontramos a la Viuda de Hilario [de la] Guía.

Era negocio rutilante en aquel tiempo el de la guarnicionería, y muy necesario. Es hoy, sin embargo, uno de esos oficios casi completamente extinguidos. Cinco guarnicioneros se citan en el listado de 1905; cuatro, en cambio, se citaban en el Anuario de 1904: Salvio Campos, Rafael García y los hermanos Manuel y José María Herencia.

El capítulo «Herrerías y cerrajerías» de 1905 no se encuentra en el Anuario de 1904. En éste solo aparecen los de «Herrería mecánica», cuyo propietario era Francisco Cuadra, «Hierro (Almacén de)», de Braulio González, también citado en el listado de 1905. No hay en el Anuario de 1904 capítulo de «Cerrajería». Finalmente, un solo nombre se da para el capítulo «Hojalatería» en 1905, Francisco Vela. También el Anuario de 1904 da un sólo nombre para este capítulo: el de Francisco Cuadra, además citado como dueño de un almacén de hierro.

Camino de Oz: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Camino de Oz: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Y ya que nos ha salido este curioso negocio de la «hojalatería» no podemos evitar dejarnos llevar por esas extrañas asociaciones que hace a veces la mente y trasladarnos así, de repente, al presente. Paseé hace poco un día al pie de los molinos, y recorrí un camino que me llevaba hasta el Cerro de la Paz, y allí acababa el camino, ante la majestuosidad de la llanura, ante la infinitud del horizonte. Me pareció ver a Dorothy / Judy Garland, creí ver al hombre de hojalata sin corazón, porque aquel camino amarillo era sin duda el de Oz. No vi al espantapájaros sin cerebro, al león cobarde, no me encontré al final al mago, ni la Bruja Malvada del Oeste se interpuso en mi camino, pero quizá… buscando, buscando, con un poco de paciencia… la próxima vez. ¿No es toda vida un camino iniciático… «over the rainbow»?

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO