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Arenales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Arenales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Dos figuras había en el servicio de correos de España de otros tiempos, allá por comienzos del siglo XX: el cartero y el peatón. Ya hablamos de este tema en otra ocasión (véase: La historia del peatón atropellado por el tren, Campo de Criptana, 1913), pero no viene mal recordarlo. El cartero era el encargado de la clasificación, recogida y almacenamiento del correo, en su casa o en la oficina; el peatón, en cambio, era el encargado de la conducción de ese correo entre pueblos cercanos o del reparto en lugares de poca población.

Venía a cuento la explicación de estos términos por una de esas extrañas coincidencias que se dan en la historia y en la vida, y que, de no ser por la posibilidad de poner los datos uno junto al otro, como es éste el caso, serían casi imperceptibles y pasarían desapercibidas en la infinita inmensidad del trajín de acontecimientos del universo.

En pocos días de aquel mes de septiembre de 1913 Campo de Criptana perdía un peatón, y Arenales de la Moscarda, que entonces era aldea criptanense, ganaba un cartero. Parece, a veces, que el destino apunta muy bien y con certera puntería.

En el artículo antes citado contábamos cómo un grave suceso ocurrido en Campo de Criptana el 18 de septiembre de 1913 había acabado con la vida del peatón Victoriano López Pintor Martínez, que prestaba su servicio entre Campo de Criptana y su estación ferroviaria. Fue arrollado por el tren y murió como consecuencia de ello.

Arenales entre la bruma: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Arenales entre la bruma: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Pocos días antes, sin embargo, el domingo 14 de septiembre, se había hecho público el nombramiento de un cartero provisional para Arenales de la Moscarda en el periódico La Correspondencia de España (año LXIV, núm. 20304). El anuncio se publicó en la sección “Correos y Telégrafos”, con el título “Carteros y Peatones”. Se recoge en él los nombramientos con carácter provisional hechos por la Dirección General de Correos y Telégrafos, y, entre los muchos nombres de carteros que se publicaban con destino a diferentes localidades de España, figuraba el designado con carácter provisional para Arenales de la Moscarda. Era su nombre Francisco Hernández. Ascendería su sueldo anual a la cantidad de 200 pesetas.

Arenales al atardecer: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Arenales al atardecer: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Éste es un ejemplo más de esas muchas ironías de la vida que nos vamos encontrando de vez en cuando mientras rebuscamos en los viejos periódicos. Siempre… una de cal y una de arena, pero siempre el destino y su certero tino.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO