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Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Tanto y tanto como hablamos de los criptanenses de otros tiempos, de sus nombres, de pequeños capítulos de sus vidas, de cuánta contribución pagaban o dejaban de pagar, de sus anhelos, deseos, frustraciones o fracasos, que de todo hay como en la vida misma… y nos olvidamos demasiado a menudo de las instituciones de otras épocas. Como obra humana están las instituciones sujetas a los mismos ciclos naturales de la vida que el hombre mismo, y de su mano se crean, de su mano perviven y de su mano acaban esfumándose.

Hubo una institución en el pasado que estuvo muy presente en la vida criptanense: El Hospital de San Bartolomé. No se imagine el lector con este nombre, «hospital» un complejo sanitario al estilo moderno. Tenía el término «hospital» en aquel tiempo un sentido sensiblemente diferente. Si nos vamos al Diccionario de la lengua castellana, edición de 1884, encontramos dos acepciones que nos pueden interesar aquí (pág. 577). Una es: «Casa en que se curan enfermos pobres»; la otra: Casa que sirve para recoger pobres y peregrinos por tiempo limitado». Está emparentada esta palabra con «hospicio», que según este mismo diccionario significa: «Casa destinada para albergar y recibir peregrinos pobres».

Portada del Hospital de San Andrés (Belmonte, Cuenca): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

Portada del Hospital de San Andrés (Belmonte, Cuenca): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

Es decir, más que lugar destinado a la curación de enfermos, como lo es hoy, un hospital era fundamentalmente un lugar destinado a albergue, aunque también los cuidados médicos entrasen en sus competencias. Vienen todos estos términos del latín hospes, -itis, que significa «huésped». Puesto que muchos de los «huéspedes» que llegaban a estas instituciones estarían enfermos y allí recibían cuidados, terminó el vocablo «hospital» asumiendo por desplazamiento de sentido el significado que tiene hoy. Pero sigue en uso el término «huésped» en castellano, y ya sabemos lo que se suele decir de quienes abusan de la hospitalidad de otros: Que los huéspedes, como el pescado, a los tres días huelen.

Venía todo esto a cuento, como ya se ha dicho, por el Hospital de San Bartolomé de Campo de Criptana. De su encomiable situación económica tenemos noticia en los extractos de sesiones celebradas en el Ayuntamiento de Campo de Criptana durante el mes de abril de 1892, según publica el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 9 de mayo de ese año. Dos son las noticias que tenemos sobre él correspondientes a sendos acuerdos del Ayuntamiento.

En la sesión ordinaria del día 4 se aprueba:

… la cuenta de ingresos y gastos del Hospital de San Bartolomé, con un sobrante de 616 pesetas 27 céntimos: que se fijen al público por ocho días y que se venía con gusto la prosperidad del Establecimiento y celo del Sr. Administrador D. Abelardo López Manzanares.

Hospital... y un vencejo (Vara de Rey, Cuenca): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

Hospital… y un vencejo (Vara de Rey, Cuenca): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

En la sesión ordinaria del día 25 vuelve a salir a relucir la institución, pues la corporación queda enterada:

… del oficio de gratitud que dirije (sic) el Sr. Administrador del Hospital de San Bartolomé, por la limosna de 69 pesetas que produjo la subasta del derecho de disponer de las andas para la traída y llevada al santuario, de Nuestra Señora de Criptana.

Hasta aquí llegamos hoy, aunque no será ésta la última vez que hablemos de esta institución. Y ya de paso, dos por uno… Además de hablar del floreciente Hospital de San Bartolomé por aquellos años de finales del siglo XIX hemos hecho referencia a las andas de la Virgen de Criptana. ¿Qué más se puede pedir?

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO