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Camino en obras: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Camino en obras: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

No puedo ocultar al lector la gran afición que tengo a rebuscar en periódicos antiguos  noticias e información sobre la vida en otros tiempos, unas veces más lejanos, otras menos. Puede que esto sea algo más que una mera afición; quizá es, en cierto modo, el anhelo de revivir el recuerdo de quienes vivieron en otros tiempos y ya pasaron, de acontecimientos que, quizá por excesivamente cotidianos y normales, no han tenido un hueco en la historia oficial, en esa gran «Historia» que parece haber escrito el pasado pero que pasa por alto esos pequeños detalles de cada día.

Gracias a la información que obtenemos de hemeroteca podemos saber también cómo funcionaba la administración pública. Vemos que, en el fondo, no era tan diferente a como es hoy, con sus cosas buenas y sus cosas malas, que de todo hay. Hoy traemos un ejemplo de ello. Allá por mayo de 1936 el Ayuntamiento de Campo de Criptana buscaba un aparejador. Y se publicó, como estaba prescrito en estas circunstancias, una convocatoria pública en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 15 de mayo.

Nos dice el texto del anuncio que había acordado el Ayuntamiento proveer en propiedad una plaza de aparejador municipal por concurso libre. ¿Cuál sería el sueldo? Se nos dice a continuación:

… dotada en el presupuesto corriente con el haber anual de dos mil pesetas, que se elevará a tres mil a partir del 1º de enero de 1937. En dicho sueldo se hallan comprendidos todos los derechos que al Aparejador pudieran corresponderle legalmente por los trabajos profesionales que preste a la Corporación, no pudiendo por tanto exigir, aparte del sueldo, ninguna clase de honorarios.

Hay además un requisito necesario para poder disfrutar de los derechos y beneficios de esta plaza:

Dicho funcionario tendrá su residencia en esta población durante la primera quincena de cada mes, por lo menos.

Obras: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

Obras: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

A continuación se explica cómo sería el proceso. Las instancias se tendrían que presentar en la secretaría del Ayuntamiento en el plazo de 30 días hábiles contados desde el momento de la publicación de la convocatoria en el Boletín provincial.

No puede faltar en estos casos la documentación requerida, que consistía en:

… cédula personal, certificación del acta de nacimiento expedida por el Registro civil, otra del Registro central de Penados y Rebeldes, certificado de buena conducta, título profesional o testimonio notarial del mismo y los justificantes de méritos y servicios.

Ni tampoco los baremos a tener en cuenta. Serían méritos preferentes haber disfrutado ya de una plaza de aparejador municipal (en propiedad o como interino), de aparejador del Estado, de una provincia o de un municipio, y la posesión de otro título académico o profesional.

Correría la evaluación de los méritos a cargo de una comisión que presidiría el alcalde, junto con el arquitecto municipal, un aparejador municipal de otro pueblo del distrito. Los derechos de examen ascendían a la cantidad de 25 pesetas.

El anuncio está firmado en Campo de Criptana, el 12 de mayo de 1936, por su alcalde a la sazón, J. Manuel Sánchez.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO