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El paredazo: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2005)

El paredazo: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2005)

Tienen muchos topónimos criptanenses resonancias literarias y poéticas, o al menos así se lo parece al que escribe, que cada vez que lee u oye uno de estos nombres no puede evitar poner en marcha el engranaje de la imaginación y asociar, casi sin darse cuenta, por ejemplo, los Yermos de Montarroz con escenarios de Cumbres Borrascosas (véase: Toponimias hídricas, Campo de Criptana 2014, IX). Esto mismo nos viene a pasar con los «Paredazos», que imaginamos enseguida grandes muros de tapial en ruinas que hablan de lo que allí pudo haber en otros tiempos pero ya no hay, que hablan de esplendores viejos en el abandono, que nos cuentan que todo tiene su final y que la tierra lo asume todo, y que de la tierra salieron estos tapiales y a la tierra volvieron. En esto la naturaleza es perfecta y sobre todo coherente. No hay excepciones. Nos traen, pues, los topónimos con «Paredazos» imágenes varias, quizá contradictorias. Si estuviésemos en una región del norte, boscosa, estos «paredazos» serían, quizá, tenebrosos restos de abadías abandonadas, escenarios de historias de terror gótico propias de M. R. James, relatos de anticuarios, de maldiciones, de parajes encantados.

Dábamos ayer una lista de topónimos en los que interviene el término «Paredazos», siempre en plural. En esto de las afirmaciones hay que ser cauto, porque si de algo se ha dado cuenta uno con el paso del tiempo es de que, cuando se es demasiado tajante y no se acompaña una constatación de términos atenuantes que dejen abiertas futuras rectificaciones, se corre el riesgo de meter la pata.

Geografías tierras y tapiales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Geografías, tierras y tapiales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Y esto es lo que nos ocurrió ayer. Nos basamos para el listado que dimos en el mapa del término criptanense de Iberpix (Instituto Geográfico Nacional). Sin embargo, después nos encontramos otros topónimos que no estaban recogidos en él. Fue un hallazgo casual mientras rebuscábamos entre diversos números del Boletín oficial de la Provincia de Ciudad Real (BOPCR) de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX. Los damos a continuación:

BOPCR, del 19 de septiembre de 1884:

Paredazos de la Pólvora

Paredazos de Marina Díaz

BOPCR, del 11 de octubre de 1901:

Paredazos Campaya (quizá, probablemente, «Paredazos de Campaya»)

BOPCR, del 28 de mayo de 1926:

Paredazos de Pepico

No dejamos cerrada esta lista por si acaso seguimos encontrando aquí y a allá más ejemplos. Mañana seguiremos hablando de «Paredazos» de la mano del caminante que de vez en cuando nos sorprende por este blog. Él nos guiará por esas geografías recónditas, a veces míticas, del campo criptanense.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO