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Por las sierras de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Por las sierras de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Nos situábamos ayer a algunos kilómetros al norte de Campo de Criptana, ya en los confines más lejanos de su término y de la provincia de Ciudad Real, allí donde la Senda de los Cantareros, en parte de su recorrido, marca la frontera con Miguel Esteban y con la provincia de Toledo.

Así, de parajes de sierras, colinas y lomas que recorríamos ayer, nos desplazamos hoy a las inmensas planicies del sur criptanense.

Por esos lugares encontramos un curioso topónimo que se aplica casi en exclusiva a uno de los principales caminos que, partiendo de Campo de Criptana, se dirigen hasta la ribera del río Záncara. Es el Camino del Portillo del Arcediano. El de «arcediano» no es estrictamente un oficio, sino un cargo o una dignidad eclesiástica, pero esto nos da razones suficientes para poder incluir tal topónimo en esta serie de nombres gremiales.

Para encontrar este camino, lector, tendrás que tomar la carretera CR-1223, aquella misma de la que en otras ocasiones hemos dicho que deja de serlo en el Puente de San Benito para convertirse en camino. Cruzarás el paso a nivel y a unos 230 metros, una vez pasada la bodega, encontrarás el camino a la derecha. Síguelo; no tiene pérdida. Ve hacia el sur, y pasarás primero por el paraje de Las Charcas, atravesarás sobre un puentencillo el Desagüe criptanense y, más hacia el sur, bordearás la antigua Depuradora. Pronto entraremos en la plena naturaleza y descubriremos la gran llanura manchega.

En las cercanías de Campo de Critpana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

En las cercanías de Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Avanzando por el camino dejaremos al oeste el paraje del Cerro Vega, y al este el del Cerro del Tornajo, cruzaremos en perpendicular el Camino de la Media Legua e iremos surcando otros lugares: el Campo de Nieva y el Pozo Felipe al oeste y Las Cuadrillas al este. Llegados a un cierto punto encontramos alguna alteración del terreno, alguna pequeña ondulación, quizá una colina frustrada que se quedó, por avatares del destino, en loma. Allí, junto al camino, tendrás la Casa de Rogelio. Sigue, lector, hacia el sur, y te encontrarás inmediatamente en el paraje del Camino Real. Cruzaremos en perpendicular el Camino de Murcia, y ahora sí… ahora sí podremos decir que nos encontramos en un mar de viñedos. Allí, sí, lector, allí estarás muy cerca de esa infinitud a la que lleva, sin que te des cuenta, la planicie Manchega; allí, por un momento, creerás estar tocando la eternidad.

Por el Camino del Portillo del Arcediano: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Por el Camino del Portillo del Arcediano: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Sigue hacia el sur, siempre hacia el sur. Dejarás al oeste los parajes de Peribáñez y Amaro, y al este el lugar de Carril de Amaro. En éste se sitúa uno de los lugares más elevados de esta zona: es la colina de Peribáñez, de 650 metros de altura sobre el nivel del mar. Decir aquí «lugar elevado» es, quizá exagerar; téngase en cuenta, sin embargo, que la altura media de esta zona no pasa de los 640 metros. Algo es algo. Dejaremos a un lado una de las pocas casas que hay por aquellos lugares: la del Artillero.

Seguiremos el trayecto, cruzaremos el Camino del Prado y, sin darnos cuenta, estaremos en las riberas del río Záncara. Allí, el Camino del Portillo del Arcediano hace un recodo y entra al poco en el término de Alcázar de San Juan. Su destino será la Autovía de los Viñedos, pero esto ya es otra historia.

No podemos acabar este artículo sin intentar desentrañar el significado de «Portillo». Iremos, como es costumbre, al DRAE y allí encontramos que este término, que es diminutivo de «puerta» tiene varios significados, la mayor parte de ellos relacionados con aberturas, pasos, entradas o caminos. En la última acepción encontramos lo siguiente:

En algunas poblaciones, puerta no principal por donde no podía entrar cosa que haya de adeudar derechos.

¿Tendría en otros tiempos este camino tal peculiaridad? No lo podemos asegurar. Esto solo es una hipótesis que por el momento es indemostrable, como ocurre en la mayor parte de los casos en que intentamos descubrir el origen de un topónimo.

En fin, lector, si emprendes este camino recorrerás más de once kilómetros y serás testigo de cuán variado y rico es el paisaje del término criptanense, Irás, casi sin darte cuenta, de las sierras al río y del pueblo al mar de viñedos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO