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Nos contaba ayer el corresponsal criptanense del periódico El Pueblo Manchego, año I, núm. 197, del 4 de septiembre de 1911, cómo habían comenzado las ferias y fiestas de Campo de Criptana de aquel año. No podía ser la información más fresca, pues pocas horas habían transcurrido desde que Criptana se desbordase en fiestas hasta que el corresponsal puso por escrito su crónica y la envió al periódico.

Noticias de Criptana (Vista parcial del cuadro "Panorámica de Campo de Criptana, V"): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2004)

Noticias de Criptana (Vista parcial del cuadro “Panorámica de Campo de Criptana, V”): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2004)

Comenzó la feria con música, con un “Tedeum”, y con música continuó, y con música, seguramente acabaría y, por supuesto, hablar de música en aquel tiempo en Campo de Criptana nos trae a la memoria a uno de los criptanenses más insignes: a Bernardo Gómez, músico… sí, y también farmacéutico.

El santuario del Cristo de Villajos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

El santuario del Cristo de Villajos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Compuso don Bernardo un himno a Cervantes allá por 1905, y se lo cantó a Azorín cuando éste vino por Criptana. Y se lo cantó no una vez, ni dos, ni tres, ni cuatro…; se lo cantó muchas veces, pues compartieron ambos trayecto en tartana hasta el santuario del Cristo de Villajos una hermosa mañana (suponemos que lo fue) de mediados de marzo de 1905. Se lo cantó muchas veces, e incluso se lo interpretó al armonium que por aquel entonces en la ermita había. Pero al himno Azorín, para decir verdad, no le hizo mucho caso (véase: Viajeros en Campo de Criptana: Azorín, su “Ruta del Quijote” y el himno de don Bernardo, 1905).

Y volvemos a la feria de 1911, y a lo que nos cuenta la nota publicada en el número del periódico ya citado sobre un concierto celebrado en aquellos días. He aquí el programa:

Hemos asistido al concierto con que obsequia al público la banda Beethoven de D. Bernardo Gómez, con el siguiente programa:

1º. Le Gronard, pasodoble, Paus; 2º. Método Górritz, selección, Lleó; 3º. Viuda alegre; fantasía, Lehar; 4º. Paragraf 3º, sinfonía, Soupé; 5º. Tanhauser (sic), marcha, Wagner; 6º. La Corte de Faraón, fantasía, Lleó; 7º La reina mora, fantasía, Serrano; 8º. Limiñana, pasodoble, B. Gómez; mereciendo su ejecución los más justificados elogios.

Hablando de ópera (Múnich): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Hablando de ópera (Múnich): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

No se podía elegir un programa más variado, pues encontramos desde el pasodoble Limiñana del propio don Bernardo, hasta una pieza de la wagneriana Tannhäuser, pasando por Lehar. Don Bernardo personificaba la música en aquel tiempo en Campo de Criptana. Dirigía sus “tedeum”, dirigía sus conciertos, dirigía la participación de la banda en las procesiones, participaba en veladas musicales… y mucho más (véase: Bernardo Gómez, Músico, boticario, “sancho” azoriniano y criptanense ilustre, Campo de Criptana, 1889-1918). Poco es el monumento que se le hizo en Campo de Criptana para lo que don Bernardo se merecía (véase: El monumento a Bernardo Gómez, la feria, el parque y más cosas, Campo de Criptana 1960).

Mañana seguiremos hablando de las ferias y fiestas de otros tiempos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO