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Seguimos hablando de don Bernardo Gómez: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Seguimos hablando de don Bernardo Gómez: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hablábamos ayer sobre una de las composiciones musicales del criptanense don Bernardo Gómez: Su tanda de valses para piano titulada “Post nubila, phoebus”, cuya partitura, dedicada a Emilia Cenjor, fue publicada por la revista Crónica de la Música en 1882 como regalo a sus sucriptores.

Conviene ahora que aclaremos que la partitura de “Post nubila, phoebus” ya había sido publicada unos años antes, en 1877, según consta en el catálogo de la Biblioteca Nacional de España. El librillo, de 12 páginas, está encabezado por una portada ilustrada a color con dibujo y litografía de M. Peñuelas. Se publicó en Madrid, en el editor N. Toledo, “proveedor de la R[ea]l casa”, que a la vez era almacén de música y pianos, en Fuencarral 11 y Desengaño 2. El precio de la partitura era de 16 reales. Según consta en el catálogo de la Biblioteca Nacional, se conserva un ejemplar del original en la Sede de Recoletos, y una copia en reproducción en microforma.

Era don Bernardo, al parecer, de mucha afición taurina, tanto que puso a una de sus mazurkas para piano por título el nombre de un torero.

Efectivamente, a don Bernardo debemos una mazurka para piano titulada “Frascuelo”, con la nota “dedicada a tan inteligente diestro”, impresa en la portada de la partitura, compuesta de tres páginas y que costaba 8 reales.

En la Biblioteca Nacional: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

En la Biblioteca Nacional: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

La fecha de la publicación de la partitura no es segura. En el catálogo de la Biblioteca Nacional se da, con interrogación, el año de 1877, es decir, el mismo año en que se publicó “Post nubila, phoebus”. Habría salido también de la misma imprenta que ésta, es decir, la de N. Toledo, en Madrid. Se conserva un ejemplar original de la partitura en la Biblioteca Nacional, en la sede de Recoletos, y dos reproducciones en microforma.

Mañana hablaremos de otra composición más de don Bernardo, cuyo título no vamos a desvelar ahora.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO