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Que viene el carnicero: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

¡Que viene el carnicero…!: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Ya metidos de lleno en las cosas del comer y después de haber dedicado el artículo de ayer a las tiendas de comestibles de Campo de Criptana, hora es ya de continuar con el tema y de abordar otro tipo de establecimientos que no podían faltar en la localidad por aquel año de 1911. No solo de pan vive el hombre; también de carne, a menos que uno sea vegetariano o vegano, y éste no es el caso, ni era el caso entonces de la mayoría de los criptanenses ni lo es ahora.

Vamos a hablar por tanto hoy de las carnicerías de Campo de Criptana en aquel tiempo… o ¿carnecerías?, porque tradicionalmente ambas formas han venido alternando no sólo en la lengua hablada, sino también a veces incluso en la escrita. Es, sin duda, «carnecería» resultado de esa tendencia natural e inmemorial del hablante a rehacer las palabras atendiendo a la etimología popular. Si en este tipo de establecimientos se vende carne, lo normal será (según esta tendencia) que se llame «carne-cería» y no «carnicería». Pero no, el DRAE no admite el término «carnecería» aunque sigue aún muy vivo en la lengua hablada. Lo normativo es «carnicería» y en este caso manda la etimología más antigua, pues deriva del latín caro, en su forma de genitivo singular carnis, «de carne» (véase sobre la cuestión: Campo de Criptana, 1946: Coloniales, calzados, frutas, «carnecerías», pescaderías y más…).

Hablando de carnicerías: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hablando de carnicerías: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Como es preceptivo en esta serie, acudimos al Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración de 1911 (págs. 2108-2109) para averiguar los nombres de algunos de los carniceros criptanenses de aquel tiempo:

Patricio Cruz

Juan Jesús Jiménez

Antonio Muñoz

Felipe Muñoz

José María Muñoz

Marcial Muñoz

Valeriano Oterino

Queda, como en otros casos, un dato claro: También el oficio de carnicero, que aquí incluye también seguramente el de tablajero, aparece vinculado a familias, en este caso, a los Muñoz. Como se puede ver, de los siete carniceros citados, cuatro tienen por apellido Muñoz. Respecto al último, Valeriano Oterino, tenemos serias dudas sobre la forma del apellido; posiblemente sea resultado de una errata, aunque no podemos conjeturar ninguna corrección.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO