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La Sierra, los molinos y Criptana: Dibujo a tintas de colores por José Manuel Cañas Reíllo (2015)

La Sierra, los molinos y Criptana: Dibujo a tintas de colores por José Manuel Cañas Reíllo (2015)

No podíamos olvidar, hablando de caminos de Campo de Criptana a El Toboso, las andanzas literarias de Don Quijote por estas tierras. Decíamos en otra ocasión que uno de los caminos tradicionales de Campo de Criptana a El Toboso partía de la Sierra de los Molinos. En consecuencia, cualquier viajero que llegase a Campo de Criptana desde El Toboso vería ya sin duda, desde lo lejos, asomar sobre las colinas sus molinos de viento.

Parecía conveniente y oportuno, pues, en esta ocasión, traer a Don Quijote de regreso por estas tierras, y ver cómo pudo ser su encuentro con los molinos… parecía conveniente, por consiguiente, personificar en Don Quijote la sensaciones que cualquier viajero podría haber tenido en otros tiempos, o incluso podría tener hoy, al ver esos molinos de viento enseñoreados de su sierra y sus aspas como reinas del viento.

Llegando a Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Llegando a Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Recreando la situación, podría haber sido como sigue:

Apenas han caminado un corto espacio de tierra cuando se encuentran con los molinos de viento, que muelen el trigo en Criptana, el viejo lugar manchego en cuya inmensa llanura roja las redondas torrecillas se le figuran a Don Quijote «desaforados gigantes». El buen hidalgo arremete lanza en ristre contra uno de aquellos molinitos maquilleros, cuyas aspas llevan tras de sí al caballo y al caballero. Don Quijote no da fe a la realidad. Piensa que, por arte de magia, los gigantes se han convertido en molinos. Su fantasía prodigiosa le ha impedido oír los rumores que produce el aire al girar las cuatro velas, no permitiéndole tampoco observar cómo se apilan, junto a la puerta de entrada, los sacos de blanca harina.

El texto forma parte de un extenso artículo firmado por Juan de Argamasilla titulado Visión del campo a través de «El Quijote», «La Galatea» y «Los trabajos de Pérsiles y Sigismunda, que se publicó en la revista El progreso agrícola y pecuario, núm. 1579, del 22 de abril de 1929 (pág. 277).

En los molinos de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

En los molinos de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Como es habitual, comentamos a continuación un término que nos aparece en el texto. En este caso es «maquilleros». El término correcto es «maquileros», y así aparece en el DRAE, con varias acepciones. Nos interesa aquí la primera, según la cual, «maquilero» es un adjetivo que se aplica a un molino «que funciona cobrando maquila». Y si vamos a «maquila» en este mismo diccionario, encontramos en la primera acepción que es una:

Porción de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda.

Hemos sido hasta ahora fieles al DRAE. No sé si podrá seguir siendo así, viendo cómo de un tiempo a esta parte acepta términos como «almóndiga» y «toballa» que, sin duda, son manifiestas incorrecciones del lenguaje. Si deja esta institución de limpiar y dar esplendor a la lengua, de nada nos sirve.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO