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Por tierras granadinas: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Por tierras granadinas: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

En enero de 1885 el destino, o mejor dicho, un desencuentro con el alcalde Molero, hizo desistir a la Junta Directiva del Casino de la Concordia de la celebración de baile benéfico a favor de los damnificados del terremoto de Andalucía. El asunto tuvo serias consecuencias. Llegó a la prensa e incluso, como veíamos ayer, fue objeto de discusión en las sesiones del Congreso de los Diputados (véase: Los ecos de un suceso: El frustrado baile benéfico del Casino de la Concordia, en el Congreso de los Diputados, Campo de Criptana 1885). Ésta es la consecuencia que tiene que ver con el prestigio, con la fama y con la política. Hay otra consecuencia, quizá mucho peor: El dinero que se podría haber recogido para una buena causa no se pudo recoger, y consta por las informaciones de la época que la situación en las zonas afectadas por el terremoto era desesperada. Había pueblos enteros destruidos… y un invierno por delante.

Hubo, sin embargo, por todo el país muchas suscripciones, públicas y privadas, que sí lograron recaudar fondos. En la provincia de Ciudad Real fue especialmente importante la organizada por el Gobierno Civil, cuyas recaudaciones se iban publicando en su boletín periódicamente. En ella encontramos como donantes a muchos criptanenses (véase: La suscripción popular, Campo de Criptana, 1885).

Calle de Santa Ana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Calle de Santa Ana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Otras suscripciones fueron organizadas por periódicos de ámbito nacional. Y también en ellas encontramos a criptanenses. Un ejemplo es la del periódico El Imparcial, del día 11 de enero de 1885, que, curiosamente, publica el listado de donaciones en la sección de «Miscelánea política». Eran, como se dice en un breve texto introductorio, cantidades que se habían recibido por correo en la redacción, y de allí serían transferidas a los encargados del reparto donde hiciese falta. Entre varios nombres de donantes encontramos el de un criptanense, Pablo Millán (e hijos), que había enviado 100 reales (es decir, 25 pesetas).

Suponemos que a Pablo Millán lo podemos identificar con Pablo Millán García, que aparece citado en el listado de contribuyentes electores de Campo de Criptana de 1877 (Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 9 de noviembre de 1877). Su profesión era la de comerciante, tenía su residencia en la calle de Santa Ana, nº 5, y pagaba una contribución de 250’33 pesetas. Aún lo volvemos a encontrar citado entre los principales contribuyentes en el año 1894, en este caso en número de sesenta (Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 21 de febrero de 1894), con una contribución de 114’33 pesetas.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO