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Mi reino por una bicicleta... (Aparcamiento de bicicletas de la estación de Göttingen), Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Mi reino por una bicicleta… (Aparcamiento de bicicletas de la estación de Göttingen): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Reconoce el que escribe que el deporte y las actividades relacionadas con el deporte no están muy presentes en este blog. Reconoce el que escribe que, ciertamente, están casi completamente ausentes, a excepción de algunos artículos dispersos sobre partidos de fútbol que, confesémoslo, tienen más de vida social que de deporte en sí. No es el que escribe muy deportista ni aficionado al deporte, y no le duelen prendas al que escribe reconocerlo. A uno le gusta el parchís, y uno juega bien al parchís y con mala idea, que es como hay que jugar al parchís, comiendo muchas fichas y poniendo esas barreras infranqueables que uno no quita hasta que las fichas echan pelo. Eso, el parchís, le vale a uno como deporte… y de sobra.

Hacia Pedro Muñoz: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Hacia Pedro Muñoz: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Sin embargo, como el deporte de verdad y las actividades deportivas forman también parte de la historia criptanense, justo es que de vez en cuando traigamos el tema a este blog. Y hoy hablaremos de la organización de tres actos deportivos con motivo de la celebración de las fiestas en honor al Cristo de Villajos, allá por 1943: Uno era una carrera ciclista, los otros sendas carreras pedestres. Encontramos la información del acontecimiento en el periódico Lanza, del 3 de septiembre de ese año ya citado de 1943.

Cuenta el periódico que corría la organización de estos actos a cargo de la Delegación Local de Educación y Descanso de Campo de Criptana. La carrera ciclista tendría un recorrido de 45 kilómetros, mientras que las dos pedestres tendrían respectivamente trayectos de 3000 y 100 metros.

La carrera ciclista se celebraría el día 6 de septiembre a las 8 de la mañana. Su recorrido partiría de la entonces «Plaza del Generalísimo» y transcurriría a continuación por las calles de la Virgen y José Antonio (actual calle Castillo), para desde allí tomar la carretera de Pedro Muñoz. Llegados los participantes a Pedro Muñoz, regresarían hasta Alcázar y de allí volverían a Criptana. La meta se encontraría en el comienzo de la Avenida de Agustín de la Fuente. En toda carrera de este tipo hay premios, y en ésta no iba a ser menos. Tres se fijaron para la ocasión: El primero con accesorios por valor de 150 pesetas; el segundo, accesorios por valor de 100 pesetas, y el tercero por 50 pesetas.

Hasta Alcázar: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Hasta Alcázar: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Las carreras pedestres se fijaron para el día 5 en el campo de deportes, y cuenta el diario Lanza que tendrían lugar en el «descanso del partido de fútbol». Y, como es de rigor en estos casos, también habría premios.

La inscripción para participar en estas competiciones era libre y gratuita. Tendría que hacerse en la Casa Sindical, de 10 a 2 y de 6 a 10 hasta el día 4 de septiembre. Concluye la información del periódico con una nota, según la cual la organización no se hacía responsable «de ninguna clase de accidentes que los participantes pudieran sufrir o causar». Este tipo de advertencias nunca bien mal, porque nunca se sabe lo que puede pasar. El destino es muy traidor y pendenciero y aprovecha cualquier situación para hacer de las suyas. En el parchís también.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO