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En El Toboso: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2001)

En El Toboso: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2001)

Dirás lector, que servidor, el que escribe, coge una linde y la sigue, y que comenzamos hace unos días a hablar de crónicas deportivas de otros tiempos y seguimos por el mismo camino. No, lector, no pienses que esto se debe a premeditación ni a voluntariosa intención, sino a la casualidad, que nos pone en el camino crónicas periodísticas inesperadas, historias curiosas que no podemos dejar de contar, a pesar de que el que escribe, como suele decirse, está completamente pez en temas deportivos (a excepción del parchís, para el cual un servidor tiene un talento natural, modestia aparte). La historia del artículo de hoy no tuvo lugar en Campo de Criptana, pero parte de sus protagonistas sí son criptanenses. Por esto la traemos aquí. Veamos, pues, el acontecimiento deportivo que constituirá el tema de hoy.

Celebró El Toboso aquel día 3 de septiembre de 1930 la festividad de Santa Filomena, Virgen y Mártir, con su función en el convento de las Religiosas Trinitarias y su novenario. Hubo, como es de rigor en estas solemnidades, procesión con banda de música y una multitud expectante. Hubo, además, un partido de fútbol que enfrentó a los equipos del Criptana F.C. y la Deportiva Toboseña. Cual si de un moderno locutor radiofónico se tratase, nos proporciona el corresponsal del periódico, en este caso desde El Toboso, una completa crónica del partido…, vibrante, podríamos decir, sonora y llena de vida, que se publicó en el periódico El Castellano, del 8 de septiembre de 1930. Veamos algunas de las perlas que el corresponsal nos dejó en su crónica:

Con motivo del día de ayer, fiesta como antes decimos de Santa Filomena, que con tanta solemnidad y esplendor se celebra, no podía poro tanto faltar un encuentro deportivo digno de tal día. Para ello la Deportiva Toboseña se arriesgó trayendo al Criptana F.C., que tantos triunfos ha conquistado en sus actuaciones. Y digo se arriesgó, porque el Criptana F. C., rodeado de su fama, muy justa regional, era el «coco» para estos chicos de la Deportiva y aun apurando un poco, para los mayores también.

Tal era, pues, la extraordinaria fama del equipo criptanense. Como suele decirse en estos casos, nos cuenta el corresponsal que el encuentro fue «muy lucido y una cosa seria», en el que se dio un espectáculo de «combinaciones bonitas, pases, cabezas y algún que otro truco bien hecho». No había mucho público al comenzar el partido, pues no había aún concluido la procesión. Pero poco a poco las gradas se fueron llenando. ¿Quiénes eran los jugadores? Nos da también el corresponsal la alineación:

«Deportiva Toboseña».- Ariza; Quintanar, Pintado; Lozano, López, Carrasco; Tomás, Cañas, Arinero, Fernando, Beato.

«Criptana F.C.».- Parrilla; Panduro, Ortiz; Sánz, Alarcón, Herreros II; Tito, Herreros I, Santos, Navarro, Manzaneque.

No vamos a entrar en los detalles del partido, que son farragosos, sobre todo por su lenguaje técnico para quien como el que escribe es absolutamente profano en el tema. Digamos únicamente que el equipo de Criptana fue ganando terreno poco a poco, mientras el público de El Toboso iba cayendo en el desánimo mientras veía cada vez más próxima la derrota de su equipo. Al final todo quedó en empate a uno. Se acercó una vez acabado el partido el corresponsal al presidente del equipo de Criptana, quien se encontraba, en palabras del corresponsal, «confuso y un tanto desorientado por el empate», aunque hubo acuerdo en que el equipo criptanense había hecho un juego magnífico y habría ganado si no hubiese sido por el buen hacer del portero del equipo toboseño.

En El Toboso: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

En El Toboso: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Después, ya en la calle, hubo una pequeña fiesta:

… y salimos a la glorieta mientras la banda municipal entona unas manchegas, escanciamos unas botellas de cerveza y felicitamos de nuevo en la persona del presidente a todo el equipo del Criptana F.C.

Y aquí acaba esta crónica de la festividad de Santa Filomena enviada por el corresponsal, desde El Toboso, el 4 de septiembre de 1930.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO