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Seguimos con historias del vino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Seguimos con historias del vino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Poco va quedando ya para concluir esta serie de historias del vino criptanense a partir de lo que se nos dice en el publirreportaje que dedicó a la economía de Campo de Criptana el periódico El Liberal, núm. del 15 de diciembre de 1917. No podía faltar en esta historia, por supuesto, uno de los mayores impulsores de la industria del vino en la localidad por aquellos años, quien estuvo por aquel entonces a la cabeza de la principal asociación de productores vinícolas de La Mancha, aunque él no fuese ni manchego ni criptanense. Era José Simó Besó, a quien podemos considerar, posiblemente, el nombre que mayor número de recuerdos sobre el vino evoca en la historia de Campo de Criptana. Industrial audaz, fue quien más luchó en la comarca para adaptar la exportación de vinos manchegos a los nuevos tiempos y a las necesidades del progreso (véanse: La carta de José Simó, Campo de Criptana 1914; y De nuevo la carta de José Simó y la asamblea de Manzanares, Campo de Criptana 1914; y El “dogal” persistente, los problemas del transporte del vino y las preocupaciones de José Simó, Campo de Criptana 1917).

Veamos, pues, qué se dice sobre la empresa de José Simó o, mejor dicho, sobre la “Sociedad en comandita” de José Simó y, en particular, sobre él como industrial:

Es D. José Simó el ex presidente de la Federación vitivinícola manchega, por la que trabaja incansablemente para reunir á los manchegos en falange poderosa en la defensa de sus intereses.

Su relieve industrial como elaborador de vinos y destilador de alcoholes es muy notable, yendo á la cabeza de esta industria en la localidad.

Sus bodegas y fábricas pueden servir de modelo, tanto por las edificaciones como por la maquinaria con que se efectúan todos los trabajos.

Es sucesora esta Sociedad de D. Juan Antonio Mompó, y el Sr. Simó, con la gerencia, ha sabido engrandecerla, sin necesidad de rebasar los límites del mercado español.

La bodega de Mompó...  y la que luego sería su calle: Vista parcial del plano de Campo de Criptana por Domingo Miras (1911)

La bodega de Mompó… y la que luego sería su calle: Vista parcial del plano de Campo de Criptana por Domingo Miras (1911)

Hasta aquí la nota sobre la empresa de José Simó. Ya en otra crónica anterior publicada por este mismo periódico, en este caso el núm. 11.937 del 11 de julio de 1912, encontramos referencias a Simó como sucesor del valenciano Mompó. Es conveniente que traigamos aquí de nuevo lo que se dijo sobre esta nota en otro artículo de este blog allá por marzo de 2012 (véase: Campo de Criptana en 1912, V: De bodegas y vinos), porque encontraremos información adicional sobre la empresa, sobre sus productos y sobre la importancia del ferrocarril para el negocio:

La respetabilidad y la gran importancia que á los negocios supo imprimir el señor Mompó, son conocidos de sobra, y por consecuencia hemos de ocuparnos del señor Simó, industrial acreditadísimo y de justa fama y antiguo socio que fué de la casa Colomer Ferri y Compañía, de Almansa.

En estas grandiosas bodegas, en las que no hay máquina, aparato ni envase que no posea, e elaboran selectos vinos de mesa, tanto tintos como blancos, con destino á la exportación para toda la Península.

Como complemento del negocio de vinos posee la casa una magnífica fábrica de alcoholes, en la que además se destilan aromáticos anisados dulces y secos.

La situación de estas bodegas radica en la misma estación del ferrocarril.

Hacia la calle Mompó: José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hacia la calle Mompó: José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Comprenderá el lector, por esto último que decimos, cuán importantes fueron en otro tiempo los lazos de la industria vinícola criptanense y el ferrocarril. Simó lo sabía y sabía que sin el ferrocarril la industria vinícola de Criptana estaría condenada al fracaso, pues en la exportación radicaba su futuro. Por ello Simó luchó tanto para que mejorasen el servicio y las tarifas del ferrocarril para los productos vinícolas. Por cierto, de Mompó quedó huella en Campo de Criptana. Aún hoy una calle lleva su nombre, aquélla misma en la que estuvo su bodega, que luego fue de Simó. No ocurre los mismo con Simó, ni con otros muchos industriales de su tiempo que tanto hicieron para que el nombre de Criptana fuese un sello de calidad para su vino en todo el país.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO