Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

De nuevo en Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

De nuevo en Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Comenzamos hoy, 1 de enero de 2016, el quinto año de este blog, una vez que las dudas abrumadoras sobre su continuidad se han disipado. No sabíamos hace un rato muy bien de qué íbamos a escribir, pero al final hemos vuelto a la biblioteca, porque el que escribe esto siempre vuelve, se quiera o no, a la biblioteca, a los libros… Digo aquí a la “biblioteca” como término general, pero también se puede entender que me refiero a la Biblioteca Municipal “Alonso Quijano” de Campo de Criptana, porque de su historia ya mucho hemos hablado aquí, y seguiremos hablando, sin duda, en el futuro. Volvemos para ello a sus tiempos fundacionales, tiempos en que no hacía mucho que había comenzado su andadura, tiempos en que la biblioteca era corazón de cultura y, también, mecenas. La biblioteca era cultura en sí misma y era a la vez promotora de cultura. Eran otros tiempos.

Encontramos la información del tema de hoy en el periódico Lanza, núm. del 10 de octubre de 1949. El artículo tiene por título Gran acontecimiento artístico en Campo de Criptana y nos cuenta cómo con motivo de la celebración del cuarto centenario de la llegada de San Francisco Javier a Japón, se representó en el teatro Cervantes El Divino Impaciente, obra en verso de José María Pemán.

Califica el periódico el acto como “un nuevo triunfo de la Biblioteca ‘Alonso Quijano'”, fundamentalmente porque la representación estuvo a cargo de un conjunto de jóvenes criptanenses, algunos de los cuales ya se han convertido en asiduos de este blog, como se verá a continuación. Hizo el director de la biblioteca, José Antonio Sánchez Manjavacas, el papel protagonista, el de San Ignacio de Loyola, un “San Ignacio justísimo”, nos dice Lanza, y así valora este periódico su participación:

Muy buena dicción y sobre todo, un enorme realismo en los físicos. El corte de cara y de nariz. “Más bien baja la estatura, la color trigueña oscura”, como dice el Poeta nos hacía ver la figura del fundador de la Compañía.

Otros participantes en la obra fueron:

Nieto en el papel de embajador Mascareñas, Romero como conde de Castañeda, Fombellida en el papel de Mateo; González Lara (Manuel), como Yagiro; Molina en el papel de don Duarte; Sánchez Migallón, en el del rey de Portugal; Leal y Castellanos, en el papel de jefe de indios y Chamberlán, respectivamente.

Hubo también “nuevas revelaciones”, como Antonio Bustamante en el papel de Patapar. Y que no parezca que sólo participaban hombres; hubo también mujeres. Entre ellas figuraban Petra Muñoz, en el papel de Leonor, Macú, “muy bien por su simpatía y gracia en el papel de Violeta”, Elia Carreras, que en el epílogo hizo de hermana de San Francisco Javier:

Todas ellas merecieron el aplauso del público por sus bellezas que realzaban aún más por lo espléndido del vestuario.

... y por mucho tiempo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

… y por mucho tiempo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

En resumen, continúa Lanza diciendo que:

… la velada magnífica por la interpretación, espléndidos decorados y maravillosos vestuarios. La dirección justísima y de valor. La peluquería exacta y bien atendida y enterada. El apuntador señor Arteaga y el traspunte señor Flores muy acertados.

Termina Lanza felicitando a la Biblioteca criptanense por el comienzo de otro nuevo ciclo cultural con esta obra. Es una lástima que experiencias como éstas de colaboración entre biblioteca y teatro hoy sean rara avis, mucho más teniendo en cuenta que hay un teatro contemporáneo que, lamentablemente, se ve poco por aquí, a pesar de su vinculación con Criptana. Baste citar la obra de Domingo Miras, tan vinculado a Campo de Criptana, que puede ser considerado, sin duda, uno de los mejores dramaturgos españoles del siglo XX. Al final, al comienzo de 2016 hemos vuelto a esa misma biblioteca de la que tanto hemos hablado antes… ¡qué cosas! Evidentemente, todo en esta vida es cíclico.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO