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De regreso al Ayuntamiento: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

De regreso al Ayuntamiento: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

No va el artículo de hoy de un tema, sino, como se puede ver por el título, de varios, de poca cosa cada uno, eso sí, y por ello merecía la pena meterlos todos en un cajón de sastre que ha dado como resultado el escrito de hoy. Son cosa de poco, pero, como veremos, nos dan algunas noticias interesantes sobre el Campo de Criptana de 1890. Tienen que ver los tres temas con algunos de los acuerdos que se adoptaron en la sesión ordinaria del día 14 de agosto de 1890 en la corporación municipal criptanense, tal y como se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 12 de septiembre de ese año.

El primer punto al que haremos referencia tiene que ver con la calle de la Serna. Ya de ella y de sus orígenes y conformación hablamos en otra ocasión, en el artículo De “las Sernas” a “la Serna”…: un nombre para una calle (Campo de Criptana 1890), en referencia a la época en que el callejero criptanense estaba expandiéndose, el tiempo en el que la actual plaza del Pozohondo, la calle Fontanilla y la calle Huerto Pedrero eran las últimas fronteras criptanenses hacia el sur y más allá sólo había campos, campos y más campos… primigenios e infinitos en la llanura. La actual calle de las Sernas recibió su nombre en el nomenclátor callero que estableció el Ayuntamiento criptanense en 1890 (Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, 14 de mayo), y designaba entonces a la calle que iba desde la calle Fontanilla “á Charcas” (véase: La revolución del nomenclátor, Campo de Criptana 1890). No estaba entonces la calle de la Serna acabada, es decir, que no conectaba aún la actual calle Isaac Peral, entonces “carretera de Cuenca” con la plaza del Pozohondo, entonces llamada del “General Espartero”. Por ello, el Ayuntamiento decidió en la sesión ordinaria del día 4 de agosto de 1890 expropiar terrenos para que la calle quedase ya concluida. En consonancia con ello se acordó:

Expropiar 807 metros de terreno de la pertenencia de D. Ramón Pulpón, D. Joaquín Martínez, D. José María Pulpón para continuar la calle de las Sernas, de la carrretera de Cuenca á la plazuela del General Espartero, autorizando al Sr. Alcalde para el otorgamiento de escrituras.

En la plaza del Pozohondo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

En la plaza del Pozohondo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

El segundo punto tiene que ver con una limosna, que no fue en metálico, sino en forma de un cuadro, que se entregó a la que era una de las instituciones más importantes de la localidad en aquel tiempo: el Hospital de San Bartolomé. La corporación dice en este caso que quedó enterada de esta donación, lo que era natural puesto que el Hospital dependía directamente del Ayuntamiento criptanense y era a él a quien tenía que rendir cuentas de su administración. Lamentablemente, no se dice quién entregó el cuadro ni qué cuadro era. Ni tampoco sabemos qué fue de él.

El tercer punto resultó seguramente grato a la mayor parte de los habitantes de la localidad, pero no al pregonero, porque decidió la corporación municipal darle más trabajo, no sabemos si con correspondiente subida de sueldo o no. Se acordó, pues:

Aumentar el número de puntos en que el pregonero ha de publicar bandos.

Hubo un cuarto punto que se trató en aquella sesión ordinaria celebrada en pleno verano criptanense, verano de calor, verano de chicharras, verano de días soleados e interminables, verano de luz manchega a la sombra de los molinos. Se concedió un mes de licencia “al señor primer Teniente de Alcalde D. Vicente Ruescas”, puesto que cuestiones como éstas también eran decisión de la corporación, competencias en las que también entraban, por ejemplo, los permisos vacacionales de los médicos de la localidad y las licencias de los maestros. Éstas son, pues, algunas de las pequeñas cosas del Campo de Criptana de 1890… pequeñas cosas de la vida cotidiana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO