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Historias de religión: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Historias de religión: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

La verdad es que esta serie se está alargando más de lo previsto y ya empieza el que escribe a estar un poco cansado del tema, como supongo que también lo estarán algunos lectores. Pero como no es cosa de dejar flecos sueltos ni asuntos sin terminar, hay que llegar al final… y está ya muy cerca. Pero todavía no hemos llegado y eso es lo importante: Que tenemos que escribir el artículo de hoy, ya el séptimo de esta serie.

Ya ha acabado de narrar el criptanense que envió una carta al periódico La Esperanza cómo transcurrieron los actos de las misiones en Campo de Criptana en aquellos días de mediados del mes de marzo de 1863. Ahora corresponde hacer un balance como es debido en estas circunstancias. Y el criptanense también lo hizo en su carta para que todos los lectores españoles que tuviesen a la vista aquel número del periódico del 14 de abril de 1863, pudiesen conocer qué había ocurrido en Criptana por aquellos días. Se espera, sin embargo, de un balance o de unas conclusiones que sean más bien breves, pero no es éste el caso, porque si detallista fue el criptanense a la hora de narrar las misiones en su carta, mucho más lo será a la hora de valorar, como mirando a los días pasados, lo que aquello supuso para Criptana.

Veamos pues qué nos dice este criptanense en lo que hemos dado en llamar el «Primer Epílogo» de su carta, que reproducimos a continuación tal y como se publicó:

Los frutos de la mision han sido grandes y estraordinarios: la restitucion de bienes hurtados, la reconciliacion de muchos que se hallaban enemistados, la paz de muchas conciencias agitadas y turbadas por los remordimientos, son las consecuencias de esa revolucion santa que han hecho dos hombres sin mas aparato ni ruido que la divina palabra y la cruz. No es estraño que todas las gentes de este pueblo les rodeasen al verlos, y que todos á porfía les manifestasen su agradecimiento, y obstruyéndoles el paso les besasen las manos y el Crucifijo que llevaban al cuello: y no han sido solo los del Campo los que se han aprovechado de los días de la misión, sino que muchos también de los pueblos inmediatos, pues que tanto es el deseo que todos los pueblos manifiestan de tener la mision. El Señor haga que no hayamos recibido la gracia en vano, y que seamos todos constantes en nuestros propósitos.

Quedan otros dos epílogos más y una despedida, pero dejaremos todo esto para artículos sucesivos… suponemos que unos tres más, hasta concluir esta serie. Y ahora nos hemos enterado de algo más sobre aquellas misiones, dejando al margen los parabienes morales: Que también de otros pueblos vinieron gentes a Campo de Criptana para participar en ellas. Mañana continuaremos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO