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Volantes: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Volantes: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Y llegamos ya al tercer y último epílogo que cierra la crónica de las misiones en Campo de Criptana propiamente dicha. Hay que aclarar, y éste es el momento adecuado, que de ningún modo el autor criptanense de la carta publicada en el periódico La Esperanza el 14 de abril de 1863 divide su materia en partes, ni incorpora epígrafes, sino que esta división es nuestra y la hacemos para mayor claridad del asunto.

Es el tercer epílogo el más breve de los tres que encontramos al final de la carta. Si antes se había explayado el criptanense en la exposición de los excelentes frutos espirituales que estas misiones habían traído a Campo de Criptana, y luego había expresado la necesidad de que se administrase en la localidad el sacramento de la Confirmación, pues al parecer hacía más de treinta años que no se hacía, quiere ahora el criptanense dejar constancia de lo que los misioneros dejaron en Campo de Criptana. No fueron solo los frutos espirituales; hubo más, como se nos continúa diciendo en la carta, texto que reproducimos tal cual se publicó:

Los PP. misioneros, no contentos con habernos anunciado las verdades eternas de viva voz, han distribuido infinidad de hojas volantes de devocion, libritos y medallas, y es bien seguro que no hay casa en el Campo de Criptana que no tengan de uno y otro, y que se conserve como grato recuerdo.

Más historias de religión: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Más historias de religión: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Nos aparece aquí la expresión “hojas volantes” y, como solemos hacer en estos casos, nos vamos al DRAE para averiguar qué se nos dice respecto a “volante”. Nada más y nada menos que 18 acepciones recoge este diccionario para tal término, pero nos interesan aquí solo dos: la 9 y la 16. Según la primera, un “volante” es una:

Hoja de papel, ordinariamente la mitad de una cuartilla cortada a lo largo, en la que se manda, recomienda, pide, pregunta o hace constar algo en términos precisos.

Ésta es la definición que se ajusta hoy a esos documentos generalmente relacionados con la actividad de los hospitales y centros médicos, los “volantes”. Sin embargo, puede que también el uso que el criptanense hace del término en 1863 tenga que ver con la acepción 16 recogida en el DRAE y circunscrita, al parecer, al español de América:

Hoja impresa, de carácter político o publicitario, que se reparte en lugares públicos.

… y que luego se tira, suponemos, dejándose llevar por el viento, como si volara. Y por ello, teniendo en cuenta esta acepción, es conveniente que retrocedamos en el tiempo, y veamos qué se nos dice para “volante” y, en especial, para la expresión “papel volante” en el Diccionario de la Lengua Castellana, Madrid: Joachín Ibarra 1780 (pág. 936).

Escrito corto y breve, que se esparce fácilmente.

Acabamos aquí este artículo sobre el tercer epílogo epistolar del criptanense que tanto y tanto quiso contar sobre las misiones de 1863. Seguro que aún hay hojas volantes de aquéllas, libritos o medallas, recuerdo de aquellas misiones, guardados celosamente en rincones arcanos de alguna casa criptanense.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO