Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , ,

Desde la lejanía del tiempo y del espacio: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Desde la lejanía del tiempo y del espacio: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Todo tiene un final, y aquellas misiones celebradas en Campo de Criptana en 1863 también lo tuvieron. Y también tuvo su final la carta que un criptanense publicó en el periódico La Esperanza del martes 14 de abril de 1863 para dar cuenta a la opinión pública española de lo ocurrido en su pueblo por unos días. Y el final de la historia, como no podía ser de otra manera, se consuma con la partida de los misioneros y la despedida que les rindió Campo de Criptana. También nos lo cuenta el corresponsal, del siguiente modo y en los siguientes términos:

Los misioneros salieron de aquí el sábado 28 en la tarde, no habiendo podido permanecer más tiempo en esta, como todos se lo rogábamos, por los compromisos que en esa tenían, habiendo sido despedidos en la estación del ferro-carril por un gentío inmenso, compuesto de todas las clases del pueblo.

No queda en esta despedida todo, porque a continuación expresa el corresponsal criptanense los efectos que espera que su carta tenga en la opinión pública:

No dudo, Sr. Director, que los pueblos donde se lea esta breve noticia de la santa mision se apresurarán á pedirla, como hemos oído que ha sucedido con un señor forastero, y de clase, que habiendo asistido á la misión en los primeros días, habló con los padres por si podían ir á su pueblo. Los buenos agradecerán á V. la inserción de estas líneas en su apreciable periódico, y le estará a V. agradecido su seguro servidor Q. S. M. B.- J. Z. P.

Así acaba esta extensa crónica de las misiones en Criptana de aquel año 1863 que se publicó en el periódico La Esperanza el 14 de abril de ese año, día de San Tiburcio y de San Valeriano mártires.

Con el chacachá del tren: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Con el chacachá del tren: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Como ya en su momento dijimos, no hemos sido capaces de identificar el nombre del criptanense que se escondía tras la abreviatura “J. Z. P.”; sí podemos en cambio dar cuenta del significado de “Q. S. M. B.”, que no es sino la tan utilizada fórmula de cortesía “que su mano besa”. Hagamos antes de acabar una breve referencia al uso de deícticos en esta crónica. Recordemos que en la frase “no habiendo podido permanecer más tiempo en esta”, el deíctico “esta” se refiere a Campo de Criptana, mientras que en “por los compromisos que en esa tenían”, el deíctico “esa” se refiere seguramente a la ciudad de Madrid.

Podemos ahora aventurar qué tren tomaron los misioneros en la estación criptanense. Nos vamos para ello al Almanaque de El Panorama Universal, mundo militar, Madrid: Imprenta y Litografía militar del ATLAS, 1863, y en su página 14 encontramos la tabla completa de horarios y precios de los tres que hacían el servicio Madrid – Alicante y viceversa. Con dirección a Madrid un tren “ómnibus” llegaba a la estación criptanense a las 17:02 de la tarde y salía a las 17:04. Seguramente fue éste el que tomaron los misioneros.  El tren Correo con el mismo recorrido, en cambio, llegaba a Alcázar de San Juan a las 3:10 de la madrugada, pero no tenía parada en Campo de Criptana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO