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En las calles aledañas al Convento: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

En las calles aledañas al Convento: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Lo decíamos en la primera entrega de esta serie: La música se iría poco a poco enseñoreando de ella… y así ha sido (véase: Una celebración muy estival y musical: La festividad de la Virgen del Carmen, Campo de Criptana, 1921, I: La función, la novena y la procesión). Comenzábamos hablando sobre la función de la Virgen del Carmen del año 1921, sobre su novena y sobre aquella procesión que recorrió una tórrida tarde julio las calles aledañas de la Iglesia del Convento de Carmelitas de Campo de Criptana. Y la música se enseñoreó de aquel acontecimiento a lo grande, pues se contó con la actuación del barítono Marcos Redondo, como nos contaba el periódico El Pueblo Manchego, año XI, núm. 3154, del 21 de julio de 1921. Pero no quedó ahí la parte musical de esta festividad.

Hubo más, tal y como nos relata este periódico:

En la última tarde estuvo acompañado [Marcos Redondo] por el tener, el presbítero don Joaquín Castillo, cantando separadamente y por último juntos; consiguiendo ambos un triunfo más para su carrera al cantar la Salve de Eslava.

La iglesia del Convento: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

La iglesia del Convento: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Esta Salve era la de Miguel Hilarión Eslava (1807-1878). Pero ¿a quién se debía el mérito de la organización de tan exitoso acontecimiento?

Pues ni más ni menos, como nos dice el periódico, que al capellán de la Virgen en aquel tiempo, Especioso Perucho Granero:

Nuestra felicitación al Capellán de la Virgen don Especioso Perucho, que llevado de su amor y celo y deseoso que estos cultos contribuyan a que no decaiga la fé en los fieles, hijos de Criptana, no escatima molestias ni sacrificios, con el fin de mostrar alguna novedad en los cultos que acaban de celebrarse.

Pero no quedó todo ahí, al menos en la parte musical, porque hubo más, mucho más. Sí acabó toda la parte religiosa. De lo que vino después ya hablaremos en el artículo de mañana, trayendo de nuevo a esta serie el nombre de Marcos Redondo y de su gran éxito en el Teatro Cervantes por aquellos mismos días del verano de 1921.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO