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De nuevo a los molinos de Criptana (Vista parcial del cuadro "Criptana mirando al sur"): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

De nuevo a los molinos de Criptana (Vista parcial del cuadro “Criptana mirando al sur”): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hace tiempo que no nos ocupamos de viajeros por La Mancha. A lo mejor es que ya no hay más viajeros de los que hablar… quizá ya hemos hablado de todos los que pasaron por estas tierras buscando unos las huellas de Don Quijote, y revivir sus andanzas otros. Pero el tema no se agota: Siempre quedan viajes que rememorar, viajeros cuyos itinerarios seguir de cerca para revivir con ellos sus aventuras.

Hoy nos ocuparemos, precisamente de dos estos viajeros, Juan Larreta y Francisco Prieto, que hicieron su viaje por La Mancha en 1922, tal y como nos cuentan en su La vuelta a la Mancha a pié, por Juan Larreta y Francisco Prieto. Notas de camino por los redactores de LA REGIÓN de Valdepeñas, J. L. y F. P. en su viaje a pié alrededor de la Mancha, organizado por dicho periódico y que emprendieron el 15 de octubre de 1922. Pero no hablaremos hoy de su paso por Campo de Criptana, ni de sus molinos, sino de cuestiones que tienen que ver con un criptanense.

Nos vamos a la página 48 de este libro de viajes, en la que comienza el capítulo titulado “La ruta no fué ruta” y que no es como ya podemos adivinar por el título, sino una referencia continua a la “ruta” quijotesca más conocida en aquel tiempo: La que había hecho y narrado Azorín en 1905 en varios artículos que se fueron publicando en el periódico El Imparcial. Según se nos cuenta, estaban los dos viajeros, Larreta y Prieto, en el casino de Argamasilla de Alba y allí se encontraron, entre otros, con:

… don Carlos Gómez, don Enrique Castellanos, y otros señores que, fuera de las ocupaciones impuestas por las necesidades humanas, no tienen más que un sueño, un ideal, un fin: Cervantes.

Por las llanuras de La Mancha: Acuarela de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Por las llanuras de La Mancha: Acuarela de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Y encontramos también el juicio a Azorín.

Algunos de estos señores han inspirado al sutil Azorin algunos párrafos, impregnados de la delicada ironía que caracteriza al ilustre escritor.

Por los caminos de La Mancha: Dibujo a rótring por José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Por los caminos de La Mancha: Dibujo a rótring por José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Es bien sabido que las semblanzas que hizo Azorín de las personas que fue encontrando en su ruta no gustaron mucho a los aludidos. Y en esto, se introduce en la tertulia del casino a “Don Carlos Gómez, el farmacéutico,… cuya rebotica transforma Azorín en academia de Argamasilla”. Y continuó la tertulia, y dejaron claro los viajeros que ellos querían hacer algo parecido a lo que unos años antes hizo Azorín, es decir, una ruta del Quijote por La Mancha. Y ya en éstas don Carlos Gómez intervino cuando se le pregunta por su opinión sobre la ruta de Azorín (págs. 49-50), diciendo:

– ¡Bah!… Azorín era joven entonces. Lo que no me ha gustado en ese libro es el aspecto bajo, en el que ha sido presentado mi hermano Bernardo, el de Criptana. El talento de mi hermano como músico, no es para tomarlo a broma. Es muy músico… muy músico… Por lo demás…

Y ya es entonces cuando se desencadena la crítica total a la ruta de Azorín… que si tiene un “valor puramente literario” y no responde a la realidad, que si todo es inexacto, que si se equivoca de ubicaciones, que si los molinos esto… los molinos lo otro y, en definitiva, que “la ruta no es la ruta” y éste fue el principal error. Tendría que haberse titulado su diario de viaje “Algunos días en La Mancha”. En definitiva, los viajeros reconocen que:

Decididamente, Azorín no tiene aquí una “bonne pressé”.

Más de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Más de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Y no creo que sea necesario dar más pistas al lector sobre quién es ese Bernardo músico, hermano de Carlos Gómez, boticario de Argamasilla. Efectivamente, es don Bernardo Gómez, boticario y músico de Campo de Criptana, que protagonizó uno de los episodios de la ruta del Quijote de Azorín. Su hermano Carlos se muestra ofendido porque, efectivamente, Azorín despliega una cruel burla sobre el himno a Cervantes que don Bernardo se empeñó en mostrarle durante su excursión al Santuario del Cristo de Villajos… himno que ya allí le interpretó al armonium. Evidentemente, no gustó en Criptana lo que Azorín escribió de su ilustre músico y boticario. Remitimos al artículo en el que contamos con más detalle el episodio aludido: Viajeros en Campo de Criptana: Azorín, su “Ruta del Quijote” y el himno de don Bernardo (1905).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO