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La vieja bodega: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

La vieja bodega: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Fue la aldea criptanenses de Arenales de la Moscarda víctima de una insistente y perturbadora ola de robos a lo largo del año 1941. Fue la oscuridad de la noche, en casi todos los casos, camuflaje de los cacos, quienes no buscaban joyas, ni oros ni platas, ni artículos de lujo, sino vino y todo aquello que se pudiera ser susceptible de acabar en un plato sobre la mesa o de revenderse, como garbanzos, patatas o gallinas.

No fue, sin embargo, hasta el año 1947, que el juzgado de Alcázar de San Juan publicó edictos para todos los casos de robo ocurridos seis años antes, pero que entonces aún permanecían irresolutos con sus culpables sin detener y, lo que es peor, sin haber podido recuperar los bienes robados.

En efecto, el juez municipal de Alcázar de San Juan, que ejercía accidentalmente en funciones de Juez de instrucción, publicó una serie de edictos que tenían la intención, sin duda, de cerrar cada uno de los casos. Se publicaron estos edictos en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 10 de diciembre 1947. Nos ocuparemos hoy del primer edicto, que interesaba a un robo de una gran cantidad de vino. Dice así:

Por el presente edicto, se interesa de todas las autoridades ordenen se proceda a la busca y detención de autor o autores de la sustracción de veinticinco arrobas de vino de la bodega de don Alejandro Daroca, de la aldea de Arenales de la Moscarda, cuyo hecho tuvo lugar en 1º de diciembre de 1941 y de ser habidos serán puestos a la disposición de este juzgado a resultas de sumario número 156 de 1947, sobre robo.

Cercanías de Arenales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Cercanías de Arenales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Recordemos que para el vino una arroba equivale a 16’133 litros, por lo cual podemos imaginar el gran volumen de este líquido elemento que fue robado, algo más de trescientos litros de vino, y podemos suponer que fue necesaria una gran premeditación para facilitar su transporte de forma discreta y sin llamar demasiado la atención. Si se recuperó este vino o no, es algo que no sabemos… pero seguramente a esas alturas ya poco quedaba de él.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO