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Fue aquel 1941 annus horribilis para Arenales de La Moscarda, no por otra razón sino por la gran oleada de robos que azotó a su vecindario. Todos aquellos robos, al parecer, quedaron impunes o, mejor dicho, como casos abiertos para el juzgado de Alcázar de San Juan. En un robo de dinero o de joyas, las pruebas permanecen… se pueden localizar. Cuando se trata de gallinas la cuestión se complica, porque lo más seguro es que hubiesen acabado en pepitoria… y sin prueba no hay delito. Lo mismo se puede decir del robo de vino, o de patatas, o de otros productos alimenticios: Eran, seguramente, para consumo propio de los cacos, por lo que las pruebas del delito ya no existían.

En Arenales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

En Arenales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Y sin resolver permanecían tales casos aún en 1947 cuando el Juzgado de Alcázar de San Juan decidió reabrirlos. Como consecuencia de ello el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 10 de diciembre de ese año, publicó de una sentada varios edictos del juzgado referentes a aquellos robos diversos de 1941 en Arenales de La Moscarda. En el artículo de ayer hacíamos referencia al robo de una gran cantidad de vino (véase: Caso abierto: La persistente ola de robos de 1941 en Arenales de la Moscarda, Campo de Criptana 1947, I: Las arrobas de vino). El edicto del que nos ocuparemos hoy hace referencia un robo en el que hubo de todo un poco… desde garbanzos hasta gallinas… incluso una bufanda, que, reconozcámoslo, en estas primaveras manchegas de noches a veces traicioneramente frías viene muy bien. Dice así el edicto:

Por el presente edicto, se interesa de todas las autoridades ordenen se proceda a la busca y detención del autor o autores de la sustracción de una parte de cabezada y un ramal, veinticinco kilos de harina blanca, cuatro arrobas de garbanzos, una zufra y una barriguera, cinco gallinas y un gallo, una bufanda y una pelliza, todo ello propiedad de Nicolás Alberca y que le fué sustraído de su domicilio de Arenales de la Moscarda el día 1º de marzo de 1941, procediéndose igualmente al rescate de tales efectos, todo lo que de ser habido será puesto a la disposición de este Juzgado, sumario número 157 de 1947, sobre robo de mercancías.

Decíamos que el robo había sido variado y así lo puede constatar el lector. Y, como en otros casos, encontramos términos que quizá por estar ya muy en desuso se han perdido del habla cotidiana. Como en otros casos, recurriremos al DRAE. Comencemos por la palabra “cabezada”, para la que se recogen trece acepciones, aunque aquí nos interesan sólo la séptima y la octava:

7. Correaje que ciñe y sujeta la cabeza de una caballería, al que está unido el ramal.

8. Guarnición de cuero, cáñamo o seda que se pone a las caballerías en la cabeza y sirva para afianzar el bocado.

Más Arenales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Más Arenales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Y ya que se llevaron la cabezada, aprovecharon para tirar también del ramal, y veamos qué es un “ramal”, también según el DRAE. Se recogen para esta palabra cinco acepciones, pero nos interesa aquí la segunda, que dice:

2. Ronzal asido a la cabezada de una bestia.

Y finalmente encontramos “zufra” y “barriguera”, pero, puesto que en otra ocasión, cuando hablamos de un robo también Arenales de la Moscarda, en este caso en 1948, tratamos sobre ambos términos, no vamos a repetir lo dicho allí. Remitimos al artículo: Negra noche de robos en Arenales de la Moscarda (Campo de Criptana 1948).

No queda aquí la ola de robos. Mañana continuaremos con otro casi abierto más.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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