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Hablando de encrucijadas (El camino y los árboles): Dibujo a tinta china y de colores por José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hablando de encrucijadas (El camino y los árboles): Dibujo a tinta china y de colores por José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Da mucho juego la imagen de una encrucijada a la hora de establecer paralelismos entre las (en ocasiones) difíciles decisiones del caminante y las opciones que se plantean en una vida.

No sería la primera vez que recurrimos a esos paralelismos en este blog, pero no lo haremos en esta ocasión para no incurrir en una pesadez que resultaría en extremo ingrata para el lector. La encrucijada de la que hablaremos hoy es real, o lo fue, porque hoy, tiempos los nuestros en los que las encrucijadas ya no son lo que eran, sobre todo porque las carreteras modernas no siempre coinciden con los viejos trazados de caminos y las rotondas han invadido nuestro paisaje desproporcionadamente parecen menos encrucijadas, el viajero y el caminante han perdido ya aquella concepción mítico-poética del libre arbitrio y de las consecuencias futuras de una elección.

Un camino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Un camino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Nos vamos hoy, como en los días anteriores, a un mapa de otros tiempos, de finales del siglo XIX, para ser más exactos. Es el fechado en 1886 que hizo el Instituto Geográfico y Estadístico, hoja 714, que recoge, como ya dijimos, parte de los términos de Campo de Criptana y de Pedro Muñoz, y también de Mota del Cuervo. En él encontramos una vieja encrucijada. Es en torno a la Ermita del Cristo de Villajos, y no es extraño, pues hay lugares que llaman a las encrucijadas, porque, el que escribe está plenamente convencido de esto, las encrucijadas no surgen por generación espontánea. Son lugares de historia, son lugares de paso desde hace siglos, son lugares que, quizá, tienen algo particular que resulta difícil de explicar, más o menos como ocurre con sus paisajes… que tienen algo de inmemorial y de irreal.

Vemos que allí varios caminos confluyen en torno a la Ermita del Cristo de Villajos. Están entre ellos el Camino Real de Alcázar de San Juan a Quintanar de la Orden, que no es sino la actual carretera CM-310, que sigue casi exactamente su trazado. A pocos metros al norte del Cristo de Villajos una tríada de caminos tienen sus cruces sobre él:

  1. Al este el Camino de Miguel Esteban a Campo de Criptana.

2. En el centro, el que al poco de cruzar la carretera se divide en dos, a la derecha el de las Casas de Acebrón y a la izquierda el Camino de Madrid; y de éste al poco parte un ramal que pasa junto a la Laguna de Salicor (Camino de los Carros de Madrid).

3. El tercero es el camino del Molino Hundido.

Otro camino (Huerta de Treviño): Dibujo a rotulador por José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Otro camino (Huerta de Treviño): Dibujo a rotulador por José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Todos ellos existen aún; todos ellos mantienen aún sus encrucijadas y todos ellos aún preguntan al caminante por su destino. Las encrucijadas existen aún, tal cual eran, pero quizá el caminante ya no tiene tiempo, como en otras épocas, de preguntarse filosóficamente qué camino tomar, si su opción será buena o mala, si será la mejor o la peor y qué consecuencias futuras tendrá en su recorrido, o en su vida, y si éstas serán a medio o largo plazo. Las encrucijadas existen, en los caminos y en la vida misma; las opciones hay que considerarlas, y se tienen que sopesar, pero alguna hay que tomar. Lo que pase después… nunca se sabe. La que parece la mejor opción puede ser un desastre luego, y la que parece la peor luego resulta ser la buena… o dicho de otra manera, una puerta se cierra, pero al final se abrirá otra mejor… mucho mejor de lo que jamás podríamos haber imaginado. Tal es el quehacer del caminante, caminos… caminos y caminos, una encrucijada, luego otra y luego otra, y así hasta el infinito, hasta llegar al destino. Igual que la vida misma.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO