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Puede que este ir y venir del pasado al presente y del presente al pasado desconcierte, maree, incluso, al lector. Hace poco nos situábamos en el Campo de Criptana de 1976, ayer en 1946… y hoy nos vamos atrás en el tiempo, muy atrás, al año 1798, que bien se podría decir que nos parece muy, muy lejano, tanto que produce un cierto vértigo tan brusco viraje cronológico.

Tenía entonces España sus colonias americanas, y también las islas Filipinas, y de ellas venían muchos de los productos que más tarde acabarían por denominarse “coloniales” y “ultramarinos”, denominaciones bien explícitas de su origen, y sin los cuales hoy no podríamos concebir la vida cotidiana, como el café, el azúcar o el chocolate. El lugar de entrada en la península de tales productos era el puerto de Cádiz, y precisamente en él se llevaban las cuentas de las cantidades de productos importadas y de sus destinatarios. Y entre ellos encontramos a Campo de Criptana en un listado publicado por el Correo Mercantil de España y sus Indias, núm. 2, del lunes 7 de enero de 1799 (págs. 13-14). Está fechado en Cádiz, el 28 de diciembre de 1798, y tiene por título:

Internacion en la peninsula de diferentes frutos de esta plaza desde 15 hasta 30 de Noviembre inclusive.

Según este listado los productos que tenían como destino Campo de Criptana eran:

Cacao de Caracas, Guayaquil y Marañón: 2.076 libras

Azúcar: 25 arrobas

En total entraron por Cádiz en aquellos quince días 271.917 libras de cacao y 7.403 arrobas de azúcar. Para otros productos (añil, grana, zarzaparilla, café, cascarilla o pimienta) no hay datos para Campo de Criptana. Pero aquella Navidad de 1798 seguro que fue muy, muy dulce, en Campo de Criptana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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