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Que encontramos el nombre de Campo de Criptana allí donde menos lo esperamos es cierto. Pero también lo es que en los lugares más insospechados encontramos a algún que otro criptanense que en otros tiempos andaba o vivía por esos mundos de Dios. De muchos criptanenses en Madrid ya hemos tratado en otras ocasiones. Hoy trataremos de otro criptanense que, en este caso, vivía en Segovia.

Se vio involucrado este criptanense de nombre Jesús Fernández Losada, segoviano de adopción, en un hurto de caballerías, delito que en otros tiempos era muy común, casi pan de cada día, y solía llenar las páginas de edictos y requisitorias de los boletines oficiales provinciales. Y, como era de esperar, un Juzgado de Primera Instancia y de Instrucción, en este caso el de San Lorenzo de El Escorial, ordenó su busca y captura. Tenemos la requisitoria publicada con el número 575 en el Boletín Oficial de la Provincia de Segovia, núm. 33, del 17 de marzo de 1902. Veamos a continuación el nombre de este criptanense, el de su cómplice según tal requisitoria:

Por la presente y como comprendido en el caso primero del artículo ochocientos treinta y cinco de la ley de Enjuiciamiento criminal, se cita, llama y emplaza á los procesados Cristóbal González Molina y Jesús Fernández Losada, de treinta y dos y veinticuatro años de edad respectivamente, ambos solteros y de oficio tratantes, naturales, el primero de Alba de Tormes, provincia de Salamanca, y el segundo del Campo de Criptano (sic), provincia de Ciudad Real, ambos vecinos de Segovia, domiciliados en la calle de José Zorrilla, y cuyas demás señas y actual paradero se ignora, para que en término de diez días, contados desde la inserción de esta requisitoria en los periódicos oficiales de esta provincia [Madrid] y de la de Segovia, comparezcan en este Juzgado para responder a los cargos…

¿Y cuáles eran los cargos que habían dado lugar a tal requisitoria? Pues ni más ni menos que «por hurto de caballerías», delito que, por lo demás, era muy común en aquel tiempo. Como es de rigor en estos casos, encargaba también juez a las autoridades civiles y militares, a los agentes de policía judicial, que procedieran a la busca y captura de los dos procesados para que sean conducidos a la cárcel del partido. Y no sólo presos, sino que también

… en concepto de presos comunicados sin admisión de fianza por ahora para poder gozar de libertad.

No sabemos si los buscados fueron detenidos y qué pasó después, si acabaron en la cárcel o no, si pagaron su delito o si quedaron impunes. A lo mejor eso solo lo sabe el tiempo, o mejor dicho, el juez que ordenó su búsqueda que, suponemos, estaría deseoso de cerrar el caso. Téngase en cuenta que tanto interés en practicar tal detención tenía su razón de ser: Un hurto o robo de ganado o de caballerías en aquel tiempo era asunto grave, mucho más grave de lo que hoy nos pueda parecer. No sabemos si Jesús Fernández Losada, natural criptanense, segoviano de adopción, fue detenido o no. A veces la historia nos depara enigmas irresolubles.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO