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El destino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

El destino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Muchos han sido los viajeros que por estas tierras han venido. De muchos de ellos, que vinieron por su cuenta, ya hemos hablado. Hay otros, que son los que vienen hoy en su mayor parte, que se acercan a La Mancha y a Campo de Criptana en viajes en grupo, en viajes ya preparados desde su destino, en viajes con todo planeado, en viajes en los que queda poco espacio para la improvisación, aunque bueno es reconocerlo, son viajes adecuados para quienes desconocen las costumbres o la lengua de los lugares a recorrer.

Esto de los viajes en grupo, contra lo que se pudiera pensar, no es algo nuevo. Ya encontramos, como veremos en el artículo de hoy, precedentes muy antiguos. Así, treinta años después de que Azorín en 1905 hiciera su paradigmática «Ruta del Quijote», había agencias de viaje que organizaban ya sus excursiones «cervantinas». Así lo encontramos en una nota que con el título «La Ruta del Quijote» se publicó en el periódico El Sol, del 27 de febrero de 1935, en la sección «Guía del viajero». Al parecer, desde el periódico se habían hecho sugerencias para la organización de tal excursión, y una agencia se había prestado a ello. Se detalla a continuación el programa de este viaje que se haría en autocar:

Día 1

Salida de Madrid a las ocho de la mañana, con destino a Puerto Lápiche, donde se visitaría la venta «donde estuvo Cervantes». A continuación se iría a Campo de Criptana, donde tendría lugar la visita a los molinos y el almuerzo. De allí se iría a Alcázar, con llegada a las cinco de la tarde, para la cena y el alojamiento.

Día 2

Salida a las nueve de la mañana de Alcázar con destino a Argamasilla para ver la «cárcel donde estuvo preso Cervantes». Se almorzaría en Tomelloso y se volvería a Alcázar, con llegada prevista a las 4:45 de la tarde.

Día 3

Y finalmente, el tercer día, se saldría de Alcázar a las nueve de la mañana con destino a Alcalá de Henares. Allí se almorzaría en la Hostería del Estudiante, y se llegaría a Madrid a las seis de la tarde.

Esperando a las excursiones: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Esperando a las excursiones: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Llama la atención, sin embargo, que queden fuera del recorrido la Cueva de Montesinos y, sobre todo, El Toboso, sin el cual es inconcebible cualquier «Ruta del Quijote» que se precie, real o imaginaria. Se explicaría tal omisión en el caso de que, como parece que ocurre aquí, el objetivo del viaje fuese recorrer las huellas de Cervantes en La Mancha y no las del Quijote. En tal caso, estaría plenamente justificada la inclusión de Alcalá de Henares y no de El Toboso. Sin embargo, lo cierto es que la nota del periódico a veces confunde las dos rutas, la de Cervantes y la de El Toboso que, aunque con muchos puntos en común son, básicamente diferentes. No lo olvidemos: Una es real, la otra es literaria.

¿Cuánto costaba tal excursión? Se detalla también a continuación: 100 pesetas por persona. A continuación se detalla quién estaba a cargo de la organización y de la dirección del viaje. Era la Agencia Wagons Lits Cook, en Alcalá 27, Madrid. He aquí, pues, un precedente ya muy antiguo de estos viajes de «tour operador» tan rápidos y ajetreados que cada día recalan aunque sólo sea por un momento en la sierra de los molinos de Campo de Criptana, en su particular «Ruta cervantina».

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO