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Historias conventuales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Historias conventuales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Ha vuelto a las andadas (y nunca mejor dicho) el que esto escribe, y de nuevo se ha echado por esos mundos de Dios, esta vez por tierras de León. Tan aquejado estaba el que escribe del síndrome de Stendhal, no tanto y no solo por tanta y tanta arquitectura y obra de arte, sino también por los extraordinarios saberes que entre los latines de un congreso se han dado cita, que no ha podido el que escribe hacer frente a su escritura del artículo cotidiano para este blog en los últimos días. Pero hoy de nuevo ya estamos aquí, todavía con síndrome de Stendhal pero con capacidad para retomar de nuevo la pluma (diríamos en otros tiempos), o el teclado y el ratón (en éstos) y dar forma a una nueva historia, o a una historia de la historia, que tanto vale una como la otra. Eso sí: De Criptana.

Hace unos días nos centrábamos en uno de los frailes que en el Convento de Carmelitas Descalzos de Campo de Criptana allá por el siglo XVII hubo. Hoy retomamos la cuestión, y hablaremos de tres de aquellos frailes, de tres de los más venerables, de tres que merecieron un breve capítulo en la obra de  Ioseph de Santa Teresa, Reforma de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen, de la primitiva observancia, hecha por Santa Teresa de Iesvs en la antiquissima religion fundada por el gran profeta Elías, tomo III, Madrid: Iulian de Paredes, Impressor de Libros, 1683. Se trata en el “Libro Dezimo, Capítulo Primero”, sobre la “fundación de los conventos de Salaya, Tarragona y Critana” (págs. 157-158) y, al paso, se habla sobre algunos de los frailes de este convento que, a juzgar por lo que se nos dice, acabaron sus días en él. Veamos, pues, qué se nos dice sobre cada uno de ellos:

Fray Cristóbal de Jesús

Es depositario este Convento de tres Venerables Religiosos, que en él acabaron sus dias. El primero el Padre Fray Christoval de Iesus, de cuyas virtudes se hizo vna breve memoria en la fundacion de Toledo.

Fray Francisco de la Madre de Dios

El segundo es el Padre Fray Francisco de la Madre de Dios, en el siglo D. Francisco Zapata, nacido en Amberes de nobles padres, descendientes de los Condes de Barajas. Esmaltò la nobleza de su sangre con los resplandores de la virtud, y en todas se esmerò de manera, que llenò à su Comunidad de igual edificacion, que consuelo. Era cortès en su condicion, humilde en su trato, pobrissimo en su persona, y tan fiel en la obediencia, que ni aun las acciones minimas se atrevia à emprender sin licencia de el Prelado. De el retiro de su celda (porque rara vez salia del Convento) solo le obligava à salir la caridad, por la qual, aunque andava con poca salud, assi se dedicava a servir, y asistir à los enfermos, que de noche se acostava á la puerta de sus celdas, por acudirles mas presto quando lo necessitavan. No la tuvo menor con las Animas de Purgatorio, pues en llegando el aviso de la muerte de algun Religioso, ò persona bienhechora, iva por las celdas de los demàs pidiendoles oraciones, y solicitando se les hiziessen con brevedad los oficios: los suyos hizo esta Casa el año 1602. embidiando la muerte que tuvo tan feliz, y mas las virtudes con que la avia merecido, y alcançado.

La Iglesia del convento: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

La Iglesia del convento: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Fray Lorenzo de la Madre de Dios

El tercero fue el Padre Fray Lorenço de la Madre de Dios, hermano del V. P. Fr. Geronimo Gracian, y muy parecido à él en las letras, y virtudes: estas practicò con general alabança, siendo humilde, cortés, caritativo, y tan medido al gusto de todos, que era el alegria, y paz de los Conventos: en aquellas fue singular, y aviendo leído los Artes en Daimiel y algunos años la Teologia, quedò tan aficionado a los libros, que no los dexò hasta que le faltaron las fuerças, y assi pudo dexar muchos, y varios escritos. Premiò el Señor estos desvelos con esta paternal providencia, pues quando por su vejez hizo cama, y no se podia cuidar, cuidò el Señor de su alivio, y embiò vn sendero de hormigas, que con estar su celda en alto, entravan por la ventana, y subiendo à su pobre lecho, le espulgavan, y limpiavan las mantas, y las camisas con mas cuidado y atencion que pudieran muchos Enfermeros. Assi durò hasta el año de 1645, en que de la cruz de su cama ù de la cama donde tenia su cruz le trasladò su Magestad à su eterno Paraìso.

Hasta aquí esta breve historia de tres vidas y tres muertes en el Convento de Carmelitas Descalzos de Criptana teñidas, incluso, de algún que otro acontecimiento milagroso, como el “sendero de hormigas” que limpiaban al enfermo fray Lorenzo de la Madre de Dios. De él ya hablamos en otra ocasión: Carmelitas descalzos en Criptana: Fray Lorenzo de la Madre de Dios (Campo de Criptana 1645).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

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