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Ocurrió cerca de Villajos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Ocurrió cerca de Villajos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Hay pocos parajes tan jugosos para quien busca historias criptanenses como el del paraje de Villajos y alrededores. Es lugar que da libertad a la imaginación del que observa, es lugar de historia vieja, es lugar que susurra al visitante palabras del pasado, es lugar que oculta misterios por doquier, es lugar siempre de sorpresas para el caminante. Dejamos ya hoy aquel Villaxos del libro de Félix Ortiz Muñoz, de allá por 1666, y nos vamos al Villajos algo más reciente. Dejamos las historias de la ermita, del Cristo, de San Marcos y su arroyo, y nos situamos en la cruda realidad de del año 1839, tiempo de tribulaciones varias.

Era aquel año de 1839 tiempo de guerras en España, quizá aquellas guerras de nuestros antepasados de las que tan magistralmente escribió Delibes, una de tantas guerras olvidadas, pero guerra al fin y al cabo. Fue 1839 el último año de la Primera Guerra Carlista. Acechaban por aquel entonces mil y un peligros al viajero y al caminante. Eran los caminos de La Mancha trampas permanentes, dominio de bandoleros, asaltantes que, muchas, veces escondían sus acciones bajo la máscara de un motivo político, cuando no eran sino frutos de la delincuencia organizada (véanse: Crímenes en Campo de Criptana: La extorsión a María Rita Medrano, 1836). Precisamente, cerca del santuario del Cristo de Villajos tuvo lugar uno de esos asaltos de caminos, tan frecuentes en aquel tiempo. Y hubo un robo.

Muy cerca: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Muy cerca: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Sabemos de lo ocurrido por una nota publicada por el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 20 de junio de 1849, es decir, diez años después de ocurrido el suceso. Un tal Juan de la Mata Carpio, vecino de Alcázar, había denunciado que unos “facciosos” le habían robado una gran cantidad de dinero en un camino, cerca de Villajos. En consecuencia, pedía una indemnización. Veamos ahora qué dice el texto de la nota, y que el lector juzgue por sí mismo la situación:

Nota de la riqueza mueble que perdió durante la guerra civil Juan de Mata Carpio, vecino de esta villa, cuya pérdida fue causada por los latro-facciosos que en aquella época recorrían este país.

A continuación se inserta la nota en sí misma con todos los detalles del suceso:

Nuevecientos cincuenta r(eale)s v(elló)n que le fueron robados el día 14 de noviembre de 1839, en el camino de esta villa á la del Quintanar de la Orden, y cerca de la ermita del Cristo de Villajos, por un grupo de facciosos de los que capitaneaba el cabecilla Pablo Sánchez, vecino e Quero, en cuyo pueblo residían casi de contínuo, siendo entendido en el país con este nombre.

Caminos peligrosos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo  (2015)

Caminos peligrosos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo
(2015)

En consecuencia se abrió un expediente a instancias del damnificado, Juan de Mata Carpio. Se establecía un plazo de quince días para que quien tuviese una reclamación contra la indemnización, la manifestase. La nota está fechada en Alcázar de San Juan, el 11 de mayo de 1849.

El camino al que se refiere la nota es, sin duda, el Camino Real de Alcázar de San Juan a Quintanar de la Orden, cuyo recorrido coincide casi exactamente con la actual carretera CM-310.

Sobre el término “faccioso” en este contexto de las guerras carlistas no insistiremos. Remitimos a los artículos: El “faccioso” critpanense y el ajusticiamiento… al alba (Campo de Criptana 1837) y Un rebelde, un indulto y la despectiva gavilla (Campo de Criptana 1839). Recordemos que en cierta ocasión el mismo santuario del Cristo de Villajos fue escenario de alguna que otra escaramuza bélica en aquella guerra (Asedio al santuario del Cristo de Villajos, Campo de Criptana 1835).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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