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Por los tejados (Cuadro "Tejados del Campo de Criptana"): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Por los tejados (Cuadro “Tejados del Campo de Criptana”): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

De vez en cuando la hemeroteca histórica nos reserva extrañas pequeñas historias que tienen que ver con Campo de Criptana. Quizá no tan de vez en cuando, siendo que ya en este blog tanto y tanto nos ha dado para escribir, tanto que ya son más de mil seiscientos artículos. No pensaba el que escribe, aquella tarde del 15 de enero de 2012, cuando aún este blog no existía, pero faltaba poco para que existiese, cuando la cuenta atrás ya había comenzado, cuando la gestación estaba en su punto culminante… no pensaba el que escribe que Campo de Criptana daría para tanto. Pero, hay que reconocerlo, a veces el que escribe encuentra rebuscando y rebuscando en viejos periódicos noticias rocambolescas que también tienen que ver de una manera u otra con Criptana.

Lo que nos ocupa en el artículo de hoy es una de ellas. La encontramos en el periódico La Correspondencia de España, año XLIX, núm. 14.789, del domingo 31 de julio de 1898. Al parecer, unos años antes, un mozo de la estación de Campo de Criptana había sido asesinado. El autor del crimen cumplía condena en la cárcel de Ciudad Real. Así era, hasta que un día, allá por finales de julio de 1898, se fugó. Y no lo hizo solo, pues tuvo un acompañante. Pero hay más:

De la ruinosa cárcel de Ciudad Real se han fugado los presos Joaquín Montijano y Carmelo Naranjo, el primero condenado a cadena perpetua por asesinato de un mozo de la estación de Criptana, el segundo procesado por varios delitos y sujeto de malísimos antecedentes.

El Montijano ya ha sido capturado. El Naranjo debe hallarse escondido en una de las casas inmediatas á la cárcel, pues parece que dejó los pantalones y calzoncillos en un tejado.

Ésta es la nota. Poco duró su aventura al reo Montijano. No sabemos qué fue del otro. Cuando se publicó la nota del periódico aún no había sido capturado, pero la pista de los pantalones y los calzoncillos en un tejado parecía ser decisiva… ¿o no? ¿se cambió de ropa el reo para pasar desapercibido o había otras razones menos pudendas? No lo podemos decir, pues más información no tenemos sobre esta historia.

Más tejados de Criptana (Cuadro "Panorámica de Campo de Criptana al Mediodía"): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2004)

Más tejados de Criptana (Cuadro “Panorámica de Campo de Criptana al Mediodía”): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2004)

Y ya que hablamos de reos y de crímenes, bueno será que recordemos que el 12 de marzo de 1903 el rey Alfonso XIII firmaba un decreto de Eduardo Dato por el cual se creaba, cuando hubiese presupuesto, una “escuela especial de Criminalogía en la Cárcel Modelo para ampliar los estudios de las carreras de Derecho, Medicina, etc.”. La noticia se publicó en El País, año XVII, núm. 5700, del viernes 13 de marzo de 1903. Llamemos la atención sobre la forma de la palabra, “criminalogía”, derivada, sin duda, de “criminal”, aunque no recogida en el DRAE. La forma actual de este término, la ortodoxa y sancionada por el DRAE, es “criminología”, del latín crimen, -inis, y logia,  cuyo significado es:

Ciencia social que estudia las causas y circunstancias de los distintos delitos, la personalidad de los delincuentes y el tratamiento adecuado para su represión.

Tampoco hay testimonios del término “criminalogía” en diccionarios de español anteriores; fue quizá un neologismo que no tuvo éxito, a pesar de que sí lo tuvieron términos como “criminalidad”, “criminalismo” o “criminalizar”, con los que tiene en común la base “crimina-“. Respecto a la otra forma, “criminología”, la encontramos recogida en un diccionario de español por primera vez en 1895. Es en el Diccionario enciclopédico de la lengua castellana de Elías Zerolo (París 1895), pág. 706. Sólo en 1914 entraría por primera vez esta voz en el Diccionario de la Lengua Castellana de la Real Academia Española.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

 

 

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