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De nuevo en el camino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

De nuevo en el camino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

“Carril de las Galeras”. Así se llama uno de los pequeños caminos criptanenses de siempre, un camino de paso, un camino que une caminos, pero que no va a ningún sitio, quizá un viejo atajo que surgió por el paso natural por las tierras buscando evitar un recodo, buscando ganar lo único que nunca se puede recuperar una vez perdido… el tiempo. Imaginamos un mundo de galeras, y la imaginación se nos va a otros tiempos, cuando aquellos ingenios de tracción animal eran los reyes de los caminos, cuando eran un medio fundamental en la vida cotidiana. Así aparece este camino, “Carril de las Galeras” en el mapa de 1886 que estamos utilizando para este viaje por las tierras y caminos del Criptana de hoy. A lo mejor esto es una forma de viajar no al pasado, sino en el pasado, con este mapa que nos permite comparar y comprobar cuánto ha cambiado Campo de Criptana en casi siglo y medio, cuánto han cambiado sus paisajes y sus campos, y sus caminos también.  De “galera” nos dice el DRAE en la segunda acepción del término:

Carro grande de cuatro ruedas para transportar personas, ordinariamente con cubierta o toldo de lienzo fuerte.

Lo encontrarás lector, si quieres buscar este “Carril de las Galeras”, nombre evocador, nombre que suena a viejo.en el extremo más occidental del término municipal criptanense; parte del viejo camino de Alcázar de San Juan a Quintanar de la Orden, nada más abandonar el término alcazareño, y enfila hacia el norte, hasta ir a encontrarse, a la altura de la llamada “Vía del Hambre”, con el Camino de Quero a Campo de Criptana. Es este “Carril de las Galeras” como un postizo, o al menos esa es la impresión que tiene el que escribe. Siempre me he preguntado por la razón por la que unos caminos aparecen en el mapa con el nombre de “camino” mientras que otros aparecen como “carril”. Vayamos también al DRAE, y en su tercera acepción nos dice: “Camino capaz tan solo para el paso de un carro”, mientras que, suponemos, el “camino” tendría más anchura.

Y con compañía: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Y con compañía: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Siguiendo el viejo camino de Alcázar de San Juan a Quintanar de la Orden, que hoy es carretera, aparece en el mapa, un punto rojo y, al lado escrito “Venta del Marqués”. Cerca pasa el camino del Molino Hundido, cerca está la ermita del Cristo de Villajos, cerca pasa el Arroyo de San Marcos… porque la Venta del Marqués está cerca de casi todo por esas tierras, como se espera de una venta que se precie. Pero no busques la Venta del Marqués, lector, o si la buscas, no esperes encontrarla entera y verdadera, pues hallarás solo unas ruinas que se pueden contemplar desde la carretera. Nadie diría que aquello fue una venta, pero el tiempo no perdona. A lo mejor el hecho de estar tan cerca del camino del Molino Hundido ya presagiaba desde hace mucho cuál sería su futuro, “La Venta Hundida”… así se tendría que llamar hoy.

Vayámonos en el mapa hacia el casco urbano criptanense, del que decíamos ayer que en el mapa era como una pequeña piel extendida. Tomando el Camino de la Cantera encontramos una curiosa tríada, unos pozos, una casa y una noria. Aparecen más norias en este mapa por las tierras criptanenses, como la Noria del Tuerto, junto al camino de Campo de Criptana a Socuéllamos, o la Noria de Javier, al sur, junto al Camino del Quemadar… curiosamente todas en las cercanías del pueblo. Creo que esas norias ya hoy no existen. Esas norias son sólo una de las muchas cosas que el tiempo se ha llevado consigo… sólo una de muchas.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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