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Tenía el periódico El Correo Español una rica sección de anuncios publicitarios, rica en abundancia y rica en variedad, porque de todo había, de todo un poco, eso es cierto, porque la mesura siempre es de alabar en estas cuestiones. Tomemos un número, por ejemplo, el correspondiente al martes 2 de noviembre de 1920. Había en la página anuncios de una fábrica de corbatas, de callicida “Pérez Aguirre, el de mejor resultado”, que se vendía en la farmacia Gayoso (Arenal, 2), “Efectos militares Celada”, en Mayor 31, curas milagrosas para quienes sufren en silencio ese mal bíblico que son las almorranas… “se curan en veinticuatro horas con la acreditada pomada de Trejo”, en Plaza del Progreso 13 de Madrid. Y también se curaban los herpes, y además en José Tena, Valencia, se vendían imágenes y altares religiosos, y calefactores rápidos, “Casa caliente rápidamente con nuestros caloríferos modernos y bonitos de petróleo…”, y curaciones para la sarna, “roña”, especifica el anuncio, con “Sulfureto Caballero”, y calzados “La forma Elegante”, y “photo” Mena, en Carretas 39… y hasta abanicos de segunda mano se compraban, de “nácar, marfil y hueso, pago mucho, aunque estén rotos”, en la calle del Pez 15. Y máquinas de afeitar, “con seis hojas plateadas”.

Y en esta abigarrada página en la que todo se ofrecía allí, en un pequeño ángulo inferior, en poco más de tres líneas, encontramos un anuncio de Campo de Criptana. Tomamos como ejemplo el publicado en este número del periódico, pero se estuvo publicando varios meses sucesivamente, lo que indica que lo que se buscaba no era fácil de encontrar. ¿Y qué se buscaba? Pues esto:

VACANTE está la plaza de organista cantor de la Parroquia de Campo de Criptana (Ciudad Real). Será preferido sacerdote. Rinde 3.000 pesetas anuales. Informará el señor cura.

Así, entre cosas mundanas, se publicaba este pequeño anuncio. No sabemos si alguien se ofreció para el puesto; no sabemos si, en caso de encontrarse, fue sacerdote o no, pero, a juzgar por las excelencias de los anuncios citados, parece que en aquellos tiempos todo era posible… hasta lo que parece imposible: La curación de las almorranas… para no sufrir más en silencio.

El Correo Español era el órgano oficial de la “comunión católico-monárquica” y tenía por lema “Dios, Patria, Rey”. Se publicaba en Madrid.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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