Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Desde la ventanilla del tren, del expreso… desde ella muchos viajeros han visto, desde que el tren pasa por Campo de Criptana, es decir, desde 1855, su caserío blanco, como decía Ángel Dotor en su artículo publicado en la revista barcelonesa Algo, núm. 336, del 18 de enero de 1936. Los trenes siguen pasando como aquel entonces, pero ya no son expresos; siguen parando en Campo de Criptana. El paisaje ya ha cambiado mucho; ya quizá, las casas y los edificios, el barrio industrial de la estación criptanense oculta la vista de antaño, que era la de los campos en llanura extendiéndose hasta las raíces mismas del Campo de Criptana de otros tiempos, aquel cuya última calle al sur era la Fontanilla, o la Huerto Pedrero, o la Plaza del Pozohondo hacia el occidente, y la calle Concepción hacia el Cementerio que llevaba originalmente este mismo nombre, y hacia los pozos que también “de la Concepción” se llamaban. Como mucho, la frontera sur de Criptana estaba en “El Tumbillo”, esa extensión de calle que en un momento dado dejaba de ser calle para ser camino. Pero de esto hace mucho, tanto que ya sería imposible concebir un Campo de Criptana separado por un kilómetro de campo de su estación, como fue allá por la segunda mitad del siglo XIX.

Pero Ángel Dotor va más atrás en el tiempo. Criptana no era solo el que él veía desde la ventanilla del expreso; tampoco era el de Don Quijote. Había quizá un Criptana muy, muy anterior, el que hubo antes de la historia. En esto seguimos reproduciendo las palabras de Ángel Dotor en el artículo citado donde lo dejábamos ayer:

Criptana es una de las más antiguas poblaciones de la península. Fué otrora la famosa Certima, de tiempos celtibéricos, que, con sus vecinas Alces, Mentesa, Laminio y Munda, constituyó durante algún tiempo terror de los romanos. Estos la tomaron el año 181 antes de Jesucristo. Después de la dominación del pueblo del Lacio, que allí floreció espléndidamente, como lo prueban los restos de urnas funerarias, cerámica y demás objetos hallados en las cercanías de Villajos (lugar de la antigua Alces, a una legua al norte), la antigua Certima fué destruida por los árabes, no tanto en su lucha contra los cristianos, como mediante las contiendas intestinas surgidas entre ellos.

Aquí lo dejamos, para continuar mañana. Nos ha llevado Ángel Dotor al pasado más lejano y mítico de Campo de Criptana… y de nuevo hemos vuelto a Villajos. Parecería que todos los caminos llevan a Villajos. A lo mejor es verdad. ¿Es Villajos la antigua Alces? Ésta es una de las hipótesis extendidas en la época. También se quiso buscar la mítica ciudad en La Hidalga, pero, digámoslo claramente, hay pocas pruebas para una o para otra hipótesis. Pero hay un mito sobre Villajos, hay un mito sobre Campo de Criptana. Dejemos que sigan y que, como en la historia de Don Quijote, ficción y realidad se confundan.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

Anuncios