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Un castillo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Un castillo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Nos vamos acercando con Ángel Dotor y su artículo sobre Campo de Criptana publicado en la revista barcelonesa Algo, núm. 336, del 18 de enero de 1936, a los tiempos presentes. Dejábamos ayer la historia en el castillo de Chitrana y su demolición por orden de los Reyes Católicos. Nos contó muchas cosas Ángel Dotor sobre Chitrana, pero no podía dejar a un lado el otro núcleo de población que forma parte indisoluble de la historia criptanense… El Campo. Veamos qué nos dice al respecto:

Pero, paralelamente [a Chitrana] El Campo, que comenzó siendo un simple fuerte avanzado de la próxima Chitrana, incluido en el término fijado a la antigua villa, aumentó considerablemente el número de sus moradores, consiguiendo que la Orden de Santiago sancionara su separación mediante el privilegio del año 1312. Y entonces tuvo lugar la curiosa absorción por El Campo de los pobladores de Chitrana, a partir de lo cual no existió ya más que un núcleo de población.

Y continúa Dotor hablando de los progresos de lo que ya podemos considerar Campo de Criptana como tal, así como de otros aspectos de la villa en aquel tiempo:

Las milicias de esta villa asistieron a la toma de Granada y, después, a la Guerra de las Comunidades. Se erigieron importantes y numerosos monumentos arquitectónicos, casi todos ellos de carácter religioso, algunos muy valiosos, como la Iglesia principal [sic, quizá errata en lugar de “parroquial”] o de Nuestra Señora de la Asunción, que guarda el magnífico retablo de Santa Catalina, obra de Berruguete, y una gran custodia del orfebre Becerril.

De Chitrana a El Campo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

De Chitrana a El Campo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Es esta iglesia aquélla cuya mole  que aparece en la ya famosa fotografía que ilustra este artículo en la revista Algo… aquélla cuya majestosa y sobria torre dominaba desde las alturas la llanura, al sur; las callejas en cuesta sobre la ladera de la sierra, al norte. Pocos meses quedaban cuando Ángel Dotor escribía este artículo para que este monumento criptanense único fuese diana de la barbarie y de la incultura, y para que la mayor parte de su patrimonio histórico y cultural se perdiese para siempre y de una forma irremediable. Incomprensiblemente, en pocos pueblos de los alrededores hubo en aquella Guerra Civil tanto ensañamiento con el patrimonio religioso como en Campo de Criptana. Por cierto, sobre aquella custodia de Becerril ya hablamos con cierto detalle en otro artículo (véase: Una valiosa obra de arte en Campo de Criptana: La custodia perdida de Francisco Becerril, 1565-1569). También sobre el viejo retablo tratamos en otra ocasión (véase: Georg Weise y Campo de Criptana: Fotografías del antiguo Retablo Mayor en Alemania, 1932).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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