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Ya en muchas ocasiones hemos tratado en este blog sobre Celestino Martínez Santos Palmero, y ya muchas veces también hemos dicho que volveríamos en cualquier momento a hablar sobre él, porque mucho quedaba por decir… y quedará, incluso después de este artículo.

Pocas personas en aquellos tiempos de los años diez y veinte del siglo XX dieron tanto impulso a proyectos de desarrollo en Campo de Criptana como él. No es raro por ello encontrar a menudo en la prensa de la época elogios a su persona. Un ejemplo es el que traemos hoy aquí, publicado en el marco de un amplio y detallado plurirreportaje sobre Campo de Criptana que apareció en el periódico El Heraldo de Madrid, del 14 de julio de 1912.

Aporta este publirreportaje una amplia y detallada visión del Campo de Criptana de aquel tiempo. Recorre la vida municipal, las instituciones criptanenses más relevantes, sus casinos, sus bodegas y otros negocios en los que el Criptana de entonces era prolífico. Y a Celestino Martínez Santos, que entonces presidía el municipio criptanense, dedica el periódico un amplio panegírico que reproducimos a continuación:

Preside el Municipio de Campo de Criptana D. Celestino Martínez Santos y Palmero, joven de arrestos y energías, que á los veintiséis años, apenas con derechos políticos, llega á la alcaldía de este importante pueblo lleno de entusiasmos y dispuesto á trabajar, como lo viene demostrando en los seis meses que lleva al frente de los destinos de este Ayuntamiento.

Hombre de cultura y de instrucción poco común, posee el título de licenciado en Derecho desde Junio de 1909, después de una carrera brillante en la Universidad Central.

Encontramos aquí, pues, a Celestino Martínez Santos en toda su juventud, con la carrera casi, como quien dice, recién acabada, y recién llegado al consistorio criptanense. Fueron muchos los proyectos que emprendió para el bien del Campo de Criptana de aquel tiempo, pero esto ya es cuestión que dejamos para el artículo de mañana, en el que seguiremos hablando sobre este bien merecido panegírico que se publicó en El Heraldo de Madrid.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

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