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Y sigue el listado. Dije al comienzo de esta serie que no sabía por cuántos artículos se prolongaría… que sólo el destino, casquivano y torticero como siempre, lo podía saber. Y sigo, a estas alturas, ya en el cuarto artículo, sin saber cuándo terminará esta serie. Un listado da para mucho. Un listado no es solo una continuación de nombres y datos. Un listado no tiene por qué ser, en el fondo, un insulso documento administrativo fruto de la burocracia. A lo mejor lo es, pero depende mucho de la lectura que se haga de esos datos, depende mucho de las evocaciones que vayan aflorando, depende mucho, en fin, de las asociaciones mentales que vayan surgiendo.

El microcosmos criptanense: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

El microcosmos criptanense: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Un nombre es algo más que un nombre… es mucho mas. Hay, como otras veces ya hemos dicho, pequeñas historias detrás, lo que mi amiga Raquel llama la “microhistoria”. Ella sabe mucho de estas cosas, y su criterio siempre es apreciado. No nos interesan en este blog, como ya hemos dicho muchas veces, los grandilocuentes acontecimientos de la historia, la historia de los anales, la historia que ha entrado a formar parte de la “Historia”. Nos interesan las pequeñas historias de la vida cotidiana. Nos interesa enterarnos de que en la calle Convento había un carpintero, y en la calle Veracruz un herrero y que el destino hizo que ambos tuviesen por primer apellido “Galindo” y que la suerte los eligiese a ellos, como a otros muchos criptanenses cuyo apellido comenzaba por la G, como potenciales miembros de jurado.

Recordamos que el listado de éstos para el año 1936 se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del viernes 3 de enero. Continuamos viendo los nombres de los cabezas de familia elegidos para tal fin donde lo dejábamos ayer. Y seguimos lo que ya se ha convertido en rutina en esta serie: Damos el nombre, el número de orden en el listado, la edad, los años de residencia en Campo de Criptana, la dirección y el oficio. Acabaron los “Galindo”; continuamos con el siguiente apellido, también por “G”, en este caso Gallego:

Francisco Gallego Martínez

Nº de orden: 124. Tenía 64 años de edad, los mismos que era residente en la localidad. Como dirección aparece Alfonso VII, núm. 33. De oficio herrero.

Calle Valenzuela: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Calle Valenzuela: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Pedro García Antón Madrid

Nº de orden: 125; de 34 años de edad, los mismos como residente en Criptana. Vivía en la calle Valenzuela 24. Era albañil.

Antonio García Aranda Juez

Nº de orden: 126. Tenía 63 de años, de ellos 18 como residente en Campo de Criptana. Vivía en la calle R. M. Cristina, que suponemos será la calle Reina Cristina. Era confitero de oficio.

Miguel García Araque

Nº de orden: 127. Tenía 35 años de edad, los mismos como residente en Campo de Criptana. Vivía en la calle B. Ibáñez, que será, suponemos, Blasco Ibáñez, núm. 11. Era jornalero.

Santiago García Bustamante

Nº de orden: 128. Tenía 42 años de edad, de ellos 22 como residente en Campo de Criptana. Vivía en la calle Fernández Calzuelas, núm. 6. Era cajero.

Aquí lo dejamos por hoy. Un herrero, un jornalero, un albañil, un confitero y un cajero. al final, encontraremos cuando concluyamos la serie todo el repertorio de oficios de la época en Campo de Criptana… aunque para ser exactos, no todos: Sólo aquellos desempeñados por quienes tenían un apellido cuya primera inicial fuese G. Al final, no se puede tener todo, ni conocer todo. Nos conformaremos con una parte.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

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