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Allá por la primavera de 1912 andaba Arenales de la Moscarda, hoy “de San Gregorio”, anejo de Campo de Criptana en aquel tiempo, embarcada en un gran proyecto, uno de esos que crean historia en una comunidad, de esos que dejan huella en tiempos venideros, de los que se convierten en efemérides colectivas. Nos referimos a la construcción de una iglesia.

Rumbo a Arenales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Rumbo a Arenales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

En Junio el párroco de Arenales solicitaba al Ayuntamiento de Campo de Criptana una subvención para la construcción. El tema salió a relucir como uno de los puntos a tratar en la Sesión Ordinaria del día 10 de abril, aunque realmente tendría que haberse tratado el día 8, sesión que no pudo celebrarse por la ausencia de la mayor parte de los concejales. Lo sabemos porque aparece en los extractos de plenos del Ayuntamiento que se publicaron en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 5 de junio de 1912 (véase: Decisiones consistoriales varias: El piso móvil de D. Bernardo, el pan de cada día y la iglesia de Arenales de la Moscarda, Campo de Criptana 1912).

Tres días después de que el Ayuntamiento criptanense tratase esta cuestión en pleno, se colocaba la primera piedra de la iglesia de Arenales de la Moscarda. Así, al menos, nos lo cuenta quien firma una pequeña nota que se publicó en el periódico provincial El Pueblo Manchego, año II, núm. 379, del sábado 13 de abril de 1912. Dice así:

Hoy según teníamos entendido se colocó la primera piedra de la futura Iglesia de la inmediata aldea de Arenales de la Moscarda mañana (sic) nos ocuparemos de este acto.

Esa supuesta crónica de “mañana” no la he encontrado, lo que es una lástima, porque nos podría haber proporcionado una imagen muy interesante de los actos que acompañaron a la colocación de aquella primera piedra. El corresponsal que firma esta nota es, seguramente, Maximino Cuadra, el criptanense que durante tantos y tantos años envió sus crónicas sobre su pueblo a El Pueblo Manchego y gracias al cual y a sus detalladas descripciones podemos hoy revivir aquel tiempo, en Campo de Criptana y en Arenales de San Gregorio.

Hablemos de una iglesia: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hablemos de una iglesia: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Pero, como la vida está llena de dificultades imprevistas, también lo estuvo la construcción de aquella iglesia. Y así, el mismo corresponsal, Maximino Cuadra, se convirtió en mensajero del párroco de Arenales, D. Alejandro Fernández, en una petición desesperada de ayuda para la construcción del edificio. En efecto, el párroco escribió una carta con todos los detalles al corresponsal pidiéndole que la publicara en su periódico. Y así se hizo. Y El Pueblo Manchego, año II, núm. 403, del 11 de mayo, la publicó. No entraremos en detalles, porque ya lo hicimos en su momento (véase: El corresponsal Maximino Cuadra y la iglesia de Arenales, Campo de Criptana 1912). Baste decir que el párroco hacía mucho hincapié en la necesidad de construir la iglesia, puesto que por aquel entonces los “oficios divinos” se estaban realizando en un “ruinoso oratorio particular”, que quizá se puede identificar con el llamado “Cocero de la Misa”, en Arenales. Para reunir fondos se había abierto una suscripción, pero no se había reunido lo suficiente. Los medios prometidos por algunos vecinos de Arenales en forma de jornales y materiales tampoco fueron los suficientes. Y así, nos dice el párroco que:

… apenas empezadas las obras estamos próximos á terminarlas si no acude la caridad á prestar su apoyo á obra de tanta importancia y utilidad.

Pero quede aquí lo importante: Un día 13 de abril se puso la primera piedra de aquella iglesia y se pudo acabar. Pero ésta no es la que hoy tiene Arenales de San Gregorio.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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