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Casas en el campo: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Casas en el campo: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Viene el término “diseminar” del latín dissemino, que no significa literalmente otra cosa sino “sembrar por aquí y por allá”, es decir, por todas partes. De ahí a su sentido figurado, “esparcir”, hay muy poco. O también significa “extender lo que está junto o amontonado”, como nos dice el DRAE. De diseminados va el artículo de hoy, en este caso, respecto a los edificios esparcidos por diversos lugares del término municipal de Campo de Criptana que en otro tiempo tuvieron población permanente. Entran dentro de esta categoría las casas de campo, especialmente las quinterías, que eran, realmente, como pequeños núcleos de población autosuficientes.

En el campo: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

En el campo: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Como en artículos anteriores, continuamos hablando de los datos de población de Campo de Criptana a 31 de diciembre de 1930, según los datos que proporciona el Nomenclátor de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población de España  formado por la Dirección General del Instituto Geográfico, Catastral y de Estadística, con referencia al 31 de diciembre de 1930. Provincia de Ciudad Real, Madrid: Talleres de la Dirección General del Instituto Geográfico Catastral y de Estadística, en 1933, pág. 10. Ya hemos escrito sobre los datos del entonces Arenales de la Moscarda, hoy Arenales de San Gregorio; también sobre Campo de Criptana, y sobre la población de su santuarios, Cristo de Villajos y Virgen de Criptana y, por supuesto, también sobre La Estación criptanense. La última categoría de núcleos de población en este censo la constituyen los “Edificios diseminados”, divididos en dos grupos: Aquellos cuya distancia al mayor núcleo de población no excede de 500 metros y aquellos cuya distancia excede los 500 metros. Del primer grupo no se registran datos para Campo de Criptana, pero sí para el segundo, lo que es lógico, teniendo en cuenta la gran extensión de su término municipal y que ciertos grupos menores de población podían estar situados a considerables distancias del pueblo.

Paisaje rural: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Paisaje rural: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

El primer dato corresponde al número de edificios, en dos grupos: destinados a vivienda y destinados a otros fines. Los primeros eran 28, mientras que los segundos eran 393, lo que indica que, principalmente, eran estos últimos, sin duda, los destinados a faenas agrícolas. Y viene a continuación la clasificación en número de pisos: de un piso había 299 edificios y 122 eran los de dos pisos. No se registran edificios de más pisos. Así, en total, el número de edificios diseminados y con uso ascendía a la cantidad de 421, cifra muy importante y considerable. Y ahora vienen los datos de población. Se da la cantidad de 418 habitantes de hecho y 380 de derecho, es decir, suficientes para juntos poder configurar una aldea de tamaño considerable.

Entre ruinas: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Entre ruinas: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Hoy esta categoría ya no existiría en un censo moderno de Campo de Criptana, o, en caso de aparecer, tendría una importancia mínima. Hoy la mayor parte de aquellos edificios está en ruinas o, si no, será ruina en poco tiempo. De otros ya no queda ni rastro. Pero tenemos que recordar algo fundamental: Aquellos edificios abandonados que vamos encontrando por aquí y por allá por el campo de criptanense tuvieron en otro tiempo vida, vieron nacimientos y vieron muertes, vieron el día a día de familias enteras, la cotidianeidad más pura. Y eso hay que recordarlo.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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