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Veíamos ayer el primer capítulo de este “affaire” sobre las elecciones municipales de Campo de Criptana en 1922. Fue aquel sólo una de las muchas partes de las que constará esta historia sobre la cual nos informa con gran detalle el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 22 de marzo de 1922. Hubo, al parecer, denuncias de falta de limpieza en aquellas elecciones municipales en las que se decidían los puestos de concejales de la localidad. Llegaron las denuncias a la Junta Electoral y, a su vez, a la Diputación Provincial de Ciudad Real. Allí habría que decidir si las denuncias tenían base o no y si sería necesario impugnar los resultados. Debió de ser el proceso largo y complejo, especialmente cuando se trata de un asunto tan espinoso como el de unas elecciones.

Dábamos ayer la información referida a los resultados electorales del distrito 2º, del Carmen. El candidato elegido concejal, de los cuatro posibles candidatos electos, fue Aurelio Manzaneque Casero.

Distrito nº 2 del Carmen: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Distrito nº 2 del Carmen: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Pero hubo quien no estuvo conforme con el resultado y recurrió. Así nos lo cuenta el Boletín respecto al transcurso de las elecciones en el citado distrito:

Resultado; que dentro del plazo legal se presentó escrito ante el Ayuntamiento, dirigido a la Comisión por D. Licerio Bustamante y tres candidatos y electores más, solicitando se declare nula la elección de este distrito en sus dos secciones, fundándose en las coacciones ejercidas por las autoridades, especialmente el Alcalde, el primer Teniente y agentes de las mismas sobre los electores de este distrito incluídos en las listas de beneficencia y otras trasgresiones legales que manifiestan la carencia de libertad que debe existir en la emisión del sufragio y hacen que prepondere la voluntad de los audaces y de los protegidos por la fuerza sobre la voluntad pacífica, que se constriñan unos espíritus para votar y se retiren otros por timidéz (sic) a sus hogares sin ejercitar su derecho y se produzca tal desconcierto y perturbación que, obsesionados algunos electores, querían votar en nombre de otros, haciéndolo uno en la sección 2ª por su padre, según consta en el acta de votación, acompañando dos actas notariales autorizadas por el Fedatario D. Enrique García Duarte a requerimiento de D. Juan Ferrán Masgoret (sic, en lugar de “Margoret”), con los números 118 y 119 de protocolo, con fecha 16 y 17 de febrero, respectivamente.

Hasta aquí llegan los hechos denunciados, que, como se verá, son difíciles de demostrar y tienen escaso fundamento, especialmente a la hora de declarar nulas unas elecciones. Y en efecto, así fue. El recurso no siguió adelante dada la debilidad de los argumentos que servían de base a la denuncia. Pero eso lo veremos en el artículo de mañana.

Enrique García Duarte había sido nombrado notario de Campo de Criptana en mayo de 1916 (El Siglo Futuro, núm. 2.855, del 30 de mayo). Antes había sido notario en Jumilla. Estuvo pocos años en Campo de Criptana; así, en 1929 ya tenía Almería como destino y en 1933 lo encontramos como notario en Alicante. En Campo de Criptana tenía su notaría en los números 2 y 4 de la calle Fontanilla.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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