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Como si de una Ringkomposition se tratase, vuelve el expediente a su principio, y retoma la cuestión del recurso en el distrito nº 2, del Carmen, que parecía ya zanjado (véase: El espinoso “affaire” de las elecciones municipales… y el fantasma de la sospecha, Campo de Criptana 1922, III. El distrito nº 2, del Carmen, III: La resolución). Parece, sin embargo, que no estaba tan zanjado y lo curioso es que se incorporan nuevos argumentos que podrían avalar una nulidad, aunque de diferente naturaleza a los ya dichos antes. De nuevo se hace referencia a coacciones, a personas que votan en lugar de otras, a números que bailan pero que no casan.

Otra vez en el distrito nº 2, del Carmen: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Otra vez en el distrito nº 2, del Carmen: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

A estas alturas causa cierta perturbación al que escribe esta compleja cuestión que no parece, a simple vista, tener una fácil solución. Sigue en el extenso documento publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 22 de marzo de 1922, un poco de todo, río revuelto, acusaciones que van y vienen, irregularidades que surgen, otras que se intentan explicar. En esto de la política y del juego de poderes, porque no es ni más ni menos que esto lo que hay en el fondo de toda la cuestión, parecía que todo valía… parecía que todo vale. Y el resultado es éste: Que no hay quien se entienda, que ya no se sabe qué va y qué viene.

Y así, como se ha dicho, se vuelve a retomar la cuestión del distrito nº 2, del Carmen, para ponerlo en relación con lo ocurrido en el distrito nº 1, del Ayuntamiento, pero no parece deducirse muy claramente el porqué. El meollo de la cuestión está, al parecer, en las actas que emanaron del proceso electoral, en las actas de constitución de las mesas, en las incidencias en el voto que se recogieron. Ya todo se ponía en cuestión. Veamos, pues, lo que nos dice el Boletín retomando la cuestión donde la dejábamos ayer:

Resultando; que con referencia al expediente general aparece, por lo que se relaciona con el distrito segundo, del Carmen, que en las actas de constitución de las mesas de ambas secciones de que consta no se consigna protesta ni reclamación alguna, y en la de votación de la primera que D. José Vicente Díaz Ropero pide la nulidad por ejercer coacción el Alcalde y sus agentes, y en la segunda se hace igual petición, y por la misma causa por el Sr. D. Lucio (sic, en lugar de “Licerio”) Bustamante, consignándose además la manifestación hecha por el elector D. José Antonio Sepúlveda de haber votado en nombre de su padre en la otra sección de este distrito, hecho que se consigna a instancia de otro elector, con la oposición de cuatro Sres. Interventores porque afecta a sección distinta, y en la de que se trata votó en debida forma y por lo que se refiere a la secciones del distrito 1º, Ayuntamiento, no se contiene protesta en las de la 1ª y 3ª, haciéndose constar en la de votación de la 2ª que con el nombre de Pedro López de la Rica pretendió votar un sujeto cuyas circunstancias no coincidían con las del Censo, por lo que se pidió identificación de su persona, y otro con el de Juan José Rubio Mendo, y como no estaba inscrito en el Censo pretendió votar con otro nombre, cosa que no se admitió, uniéndose a dicha acta las papeletas de ambos electores; apareciendo en la misma que el número de papeletas leídas fué de 316 y el de electores que han tomado parte el de 361, y de la lista de votantes que al número de éstos, cuyos nombres expresa, fué el de 316;

Éstos son, pues, los datos, y ya encontramos la razón por la que se hace referencia a los dos distritos. Es farragosa la cuestión, pero así, entre las brumas de la confusión, parece emerger una idea fundamental: Hubo quienes pretendieron votar o votaron en nombre de otra persona y no siempre se recogieron las incidencias en las actas. Es éste, pues un argumento más que aflora en apoyo de la argumentación que buscaba declarar nula la votación. ¿Se conseguirá? No lo podemos decir todavía. Tenemos que esperar, pero mañana continuaremos… con nuevas coacciones a los votantes.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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