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El que esto escribe

Ya es éste el quinto último día del año, día de Nochevieja, día del 31 de diciembre, que vive este blog… “Criptana en el tiempo”, se llama. Digo que “vive” porque tiene ya cuatro años, once meses y quince días de vida, más o menos. Cumplirá esos cinco años el próximo día 15 de enero de 2017. Fue un 15 de enero de 2012 cuando comenzó su andadura, si es que “andadura” se puede denominar a este conjunto de historias cibernéticas que casi día a día han ido publicándose durante todo este tiempo. Un 15 de enero comenzó todo esto, pero no con la idea de perdurar tanto en el tiempo. El que escribe lo reconoce. Nunca pensé que alcanzaría las cifras a las que ha llegado hoy, es decir, las casi 266.100 visitas que acumula a fecha de 31 de diciembre de 2016…, las de los lectores que han pasado por estos derroteros para leer alguno de los 1.770 artículos ya publicados. No son todos obra del que escribe estas líneas, aunque sí la gran mayoría. Recordamos que en algunas ocasiones se limitó el que escribe a ser editor. Ocurrió esto con escritos que nuestros amigos Vicente Martínez-Santos y José Vicente Méndez nos enviaron amablemente para su publicación. Además, al primero especialmente, y a otros muchos lectores más, tengo que agradecerles sus siempre atentos y acertados comentarios que tan bien ilustran y completan lo que aquí se escribe.

Un blog como éste provoca de vez en cuando al que escribe sus pánicos privados. ¿Pondré algún día punto y final para siempre a estos escritos? ¿O, por el contrario, estaré “condenado” a escribir hasta la consumación de los tiempos? No son éstos los miedos principales. Son los miedos menores. Hay otros muchos más acuciantes que tienen que ver con la materia y con la línea editorial. Sobre ésta, reconoce el que escribe que ha sido su preocupación constante. Un blog no puede sobrevivir durante cinco años con 1.770 artículos sin línea editorial; ni siquiera puede sobrevivir un año; a lo mejor tampoco un mes. La línea editorial es el hilo rojo de toda obra escrita, también de un blog, y la línea editorial no es ni más ni menos que la identidad de una obra, es decir, la coherencia, siempre con una flexibilidad. Creo que lo he conseguido en este blog. Creo que se reconoce al que escribe en sus textos, igual que se le reconoce en sus cuadros. Habrá lectores a los que les guste lo que escribe el que escribe; los habrá que sean asiduos a estos artículos. A ellos los he buscado desde el principio, y sin ellos este blog no tendría ningún sentido, porque un escrito sin lectores no existe… y un blog tampoco. Pero también habrá a quienes no les guste. Seguro. Pero eso ya no es asunto mío.

El otro miedo es el papel en blanco, o mejor dicho, la pantalla de un procesador de textos en blanco. Hace mucho, en los albores de este blog, pensó un día el que escribe que ya no había más materia sobre la que escribir, que Campo de Criptana y su historia, y sus cosas, y sus personajes, y sus calles, sus caminos, sus parajes, sus campos, sus piedras y sus cielos, sus ríos y sus no-ríos… ya no daban para escribir más. No había entonces publicado el que escribe ni cien artículos.

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Esperando la inspiración… en la Fuente Castalia (Delfos, Grecia)

Pero el destino siempre proveyó, o mejor dicho, las hemerotecas y las bibliotecas, y el material fue aflorando, cada vez más, y cada vez en mayor abundancia… como si de vino de Caná se tratase, o como si fuesen panes y peces… Y 1.670 artículos después el material sigue aflorando como un manantial inagotable. Y con 1.770 artículos ya publicados me pregunto si este maná será como el petróleo, que algún se acabará, o por el contrario será eterno… si todo lo que tenía que decir sobre las historias y las cosas de Campo de Criptana ya está dicho… o no… o esto no ha hecho más que empezar. Hoy, casi cinco años después, queda aún mucho por decir, o mejor dicho, por escribir… y seguirá el que escribe escribiendo cada día mientras el destino lo permita y, fiel a su ser casquivano, traidorzuelo y torticero, no nos ponga una zancadilla en nuestro camino.

Queda mucha materia. Campo de Criptana tiene una historia larga en cosas, en personajes, en identidades y en paisajes. El nuevo año 2017 nos permitirá, esperamos, seguir escribiendo más artículos, seguir oteando por esa mirilla que nos permite echar un vistazo al pasado, revivir otros tiempos, aunque sólo sea por un momento… cada día.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

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