Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Llegamos al final de esta serie, al final de la marcha, al final de la crónica de aquella madrugada y mañana del día 6 de febrero de 1955 en que una representación criptanense del Frente de Juventudes se trasladó a Pedro Muñoz para un encuentro de agrupaciones de la comarca. Durante diez artículos, con éste, hemos acompañado a los criptanenses en su marcha de la mano de las descripciones del cronista anónimo que publicó su detallada visión de lo allí acontecido en el periódico Lanza del 18 de febrero de 1955. Y ahora que lo pensamos, caemos en la cuenta de una cosa importante a la que hasta ahora no habíamos prestado atención: El comer, porque también hay que comer, porque no sólo de marchas vive el hombre.

De regreso a Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

De regreso a Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Y, puesto que dejábamos ayer al grupo a primeras horas de la mañana en Pedro Muñoz, toca ahora desayunar. Y el grupo desayunó… «con gana», añade el cronista. Y no es extraño, dada la caminata de la mañana y el madrugón. Hubo luego una misa y un paseo por el pueblo. Y a la una y media el protocolo volvió a restablecerse. Y llegó el delegado provincial con su ayudante. Nos cuenta el cronista que el primero mantuvo entrevistas con autoridades locales; el segundo, en cambio, presidió una reunión de centurias, «corrigiendo defectos de formación y dando instrucciones». Por esto también pasa el cronista de puntillas, sin entrar en mucho detalle.

Y hubo luego examen de las mejores escuadras de las centurias, que en este caso eran las Francisco Pizarro y Virgen de Criptana, de Campo de Criptana, la Alcázar de Toledo y Órdenes militares. De la Francisco Pizarro tendremos ocasión de hablar en otra ocasión largo y tendido, pues tuvo una gran presencia en la vida política de la localidad en aquella época.

Y a las tres había acabado todo. Y se volvió a Campo de Criptana. Pero esta vez no fue a pie o en tren, sino en un camión. Pero nos surge una abrumadora duda: ¿Habían comido ya o no? Porque a las tres de la tarde no son horas de andar por ahí sin comer, porque las tres de la tarde ya es hora de siesta…, a lo mejor de pijama, orinal y Padrenuestro, como diría Camilo José Cela. Y acaba la crónica con una consigna muy del gusto de la época:

Saludos, novedades y la Falange que vuelve a cantar: Somos la Juventud de España que jamás desertará…

Y aquí, así, con términos tan grandilocuentes y tan propios de aquel tiempo, acaba la crónica.

Pero no podemos acabar sin hacer referencia al gusto del lenguaje del Frente Popular por el tono militar en sus designaciones. Así, hemos encontrado, por ejemplo, escuadra y centuria. Una escuadra es, según el DRAE, la:

Unidad menor en las fuerzas militares, constituida por un corto número de soldados a las órdenes de un cabo.

«Centuria», en cambio, es palabra propia del lenguaje militar de la antigua Roma, y designa, como indica su nombre, a una compañía de 100 hombres. Añadamos, además, que el término «Falange» tiene su origen en la terminología militar griega, en referencia a un cuerpo de infantería pesada. Es curioso cómo en aquella época se buscó en la antigüedad clásica grecolatina una terminología para designar a nuevas realidades.

Aquí acabamos esta serie. ¿O no? Realmente no. Nos queda un epílogo… o dos, quizá, sobre cuestiones que se nos han ido quedando sueltas. Pero eso ya será cosa del artículo de mañana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO