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Y llegamos hoy siguiendo la «C» del directorio comercial e industrial criptanense en el Anuario Comercial Manchego 1965-1966 al capítulo «Confecciones», algunos de cuyos nombres aquí incluidos coinciden con otros citados en el capítulo «Comercios». Y luego viene «Confiterías». Y con estos dos capítulos nos merendamos hoy este artículo, pues nada mejor hay que acabar merendando en una confitería, acto que, aunque suele despertar terribles remordimientos de conciencia entre quienes están sometidos a eternas dietas de adelgazamiento, son inevitables. Hay demasiadas tentaciones alrededor… café, pasteles, tartas, y uno tiene que reconocerlo: Es débil y cae en todas.

Pero retomemos el rumbo y enderecemos este camino que se nos ha ido por los cerros de Úbeda, y volvamos a «Confecciones», pues bien dotado estaba Campo de Criptana de representantes de tal gremio en aquella época. He aquí los nombres:

Carreras Moreno, J. Virgen, 8. Tl. 160.
Fernández Villafranca, Francisco.- Huerto Pedrero, 6.
López, Casimiro.
López Pintor, Victoriano.
Moreno, Teodosio.
Olivares López-Pintor, Marcelino.
Villafranca Montoya, Francisco.Santa Ana 42.

Éstos son, pues, los nombres del capítulo «Confecciones» entre los que se incluyen ciertamente a algunos sastres, por una parte, y comercios de toda la vida como «Casa Carreras», de Julián Carreras Moreno.

Y ahora vienen las «Confiterías». Se citan solo dos para aquel tiempo en Campo de Criptana, pero seguro que había alguna más.

González Lara, Milagros.- V. de Criptana, 16
Niño Renedo, Glicerio. Reina, 49. Teléfono 286.

Hasta no hace mucho estuvo abierta al público la confitería de Milagros González Lara, hermana del que fuera por aquel entonces y durante muchos años alcalde de Campo de Criptana, José González Lara. Siempre quedará en el recuerdo aquella confitería, y siempre quedarán en el recuerdo sus famosos cordiales, dulce hecho con el corazón, pues tal significa en español «cordial», del latín cor, cordis, «corazón».

Dejamos por hoy aquí este artículo. Hemos acabado en confiterías criptanenses, hemos dejado a un lado los remordimientos de la dieta de adelgazamiento y nos hemos recreado, aunque brevemente, con los cordiales que son a Criptana como los «miguelitos» son a La Roda.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO