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Buscando un campo de deportes: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Nos imponía el tiempo, también nos lo imponían las circunstancias, hacer un breve descanso en la serie en la que estábamos embarcados, a saber, Campo de Criptana en el Anuario Comercial Manchego 1965-1966. Esto será, suponemos, por un breve espacio de tiempo, aunque no podemos adelantar ahora cuánto, si muchos días, si pocos, si ni una cosa ni otra. En estas cosas no siempre se pueden hacer previsiones a lo loco, porque luego los hechos y el destino imponen su criterio.

Nos vamos hoy a un tiempo que no dista mucho del Anuario. Retrocedemos hoy diez años en el tiempo desde aquel 1965, y nos vamos al 1955, en particular a un día de septiembre.

Llegó un día de ese mes, día soleado, suponemos, de final del verano, el delegado provincial a Campo de Criptana, y le recibieron el alcalde y las jerarquías criptanenses. «Jerarquía» era palabra que se usaba mucho entonces. Y así aparece en el diario Lanza, del 21 de septiembre de 1955, cuando en una nota titulada Casa de la Juventud y Campos de Deportes en Campo de Criptana da cuenta de los actos de inspección de las obras de tales instalaciones municipales. El gobernador civil no vino. Por eso vino el delegado provincial en su nombre. A lo mejor el gobernador no estaba para estas cosas, para inauguraciones, digo. A lo mejor el gobernador estaba para cosas de más altos vuelos.

Nos dice, pues, el periódico, que vino el delegado para inspeccionar las obras de construcción, que estaban «muy adelantadas» (se especifica), de una Casa de la Juventud nueva «en terrenos cedidos por el Ayuntamiento». Tenía la obra un coste presupuestado de 400.000 pesetas. Y sigue el periódico diciendo que había habido mucho de trabajo personal, voluntario, de «muchachos de la Legión de Guías del Frente de Juventudes». Hay que reconocer que en estas cosas la gente era voluntariosa. Contaba el Ayuntamiento, además, con una subvención de 200.000 pesetas de la Dirección General de Regiones Devastadas. Y además, el jefe provincial del Movimiento había concedido adicionalmente la cantidad de 50.000 pesetas.

Fue todo esto en septiembre de 1955, y se esperaba la inauguración en el mes de marzo de 1956.

Habrá pensado el lector por el título del artículo que además, al mismo tiempo, se estaba construyendo un campo de deportes. Pero no. No era así. Se esperaba a tener terminada la obra de la Casa de la Juventud, u «Hogar», dice Lanza, para comenzar las obras de construcción de «campos de deportes y piscina». Pero de esto, supongo, ya informaría en otro momento Lanza.

Y así, con esta noticia a medias, llegamos al final del artículo quedándosenos la duda en la mente de si realmente esto es ciertamente una noticia informativa o solo un asomo.

 JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO