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A lo lejos… Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Nos íbamos ayer a 1901, y regresamos hoy a tiempos más cercanos… o a lo mejor no tan cercanos. Digamos, pues, «relativamente cercanos», aún a sabiendas de que el uso de «relativamente» y «relativo» o «relativa» no suele contentar a casi nadie. Tan cercanos son estos tiempos como finales del año 1950.

Buscaba alguacil por aquel tiempo el Ayuntamiento de Campo de Criptana y por ello se convocó la plaza. La convocatoria se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, núm. 154, del 22 de diciembre de ese año. Había decidido el ayuntamiento criptanense en su sesión del 29 de noviembre un concurso para:

… proveer en propiedad, en turno libre, una plaza vacante de Alguacil, dotada con el sueldo anual de 4.200 pesetas.

Las normas del concurso no se incluyen, pues se remite a las ya publicadas en el mismo Boletín Oficial, en este caso del día 13 de enero de ese mismo año.

Desde más lejos aún: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Veamos ahora cómo estaría formado el tribunal examinador. Formarían parte de él el Alcalde o un concejal en quien se delegase, que haría de Presidente. Estaría también en el tribunal un representante de la Dirección General de Administración Local; y un representante del Profesorado Oficial de la provincia y otro que tendría que ser designado por la «Comisión Provincial de Reincorporación de Combatientes al Trabajo». Es decir, compondrían el tribunal cuatro miembros, aunque se especifica que si alguno de ellos no pudiese asistir, se podría conformar con tres de ellos.

Se ponía una edad determinada para los aspirantes, que tendría que estar entre los 21 y los 45 años.

El anuncio está fechado en Campo de Criptana, el 14 de diciembre de 1950, siendo alcalde de Campo de Criptana Emiliano de Torres.

Y ya que estamos hablando de «alguaciles», profundicemos más en cuestiones lexicográficas relacionadas con el este término de evidente origen árabe. El DRAE recoge en su primera acepción el significado más extendido y conocido para tal término, que es el de:

Funcionario subalterno de un ayuntamiento o un juzgado.

Pero también hay otros significados, como el de:

Agente ejecutivo que está a las órdenes del presidente en las corridas de toros.

Pero, lo que más curioso nos resulta, lo más llamativo, es que el alguacil es también una:

Especie de araña de unos seis milímetros de largo, de patas cortas, de color ceniciento y con cinco manchas negras sobre el lomo.

Nos muestra esto que la historia de las palabras es realmente fascinante, pues comparten nombre  un funcionario del ayuntamiento y una araña. ¡Qué cosas! Suponemos, ya en éstas, que la plaza convocada en Campo de Criptana era para un funcionario. No creo que haga falta decirlo… pero por si acaso. Y, para finalizar, no sabemos quién la obtuvo. No creemos que fuese la araña. Tampoco creo que haga falta decirlo… pero también, por si acaso.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO