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Era por aquel entonces, año del Señor de 1915, secretario del Ayuntamiento de Campo de Criptana Manuel Granero y Pulpón. Y en calidad de tal, le correspondía a don Manuel cargar con toda la burocracia que generaba un ayuntamiento como el de Campo de Criptana que, ya por aquel tiempo, tenía una gran actividad consistorial. De toda la documentación emanada de las sesiones celebradas por la corporación municipal tenía el secretario que levantar acta, pero había algo más, mucho más que entraba en sus competencias. Hoy nos ocuparemos de una de ellas.

En el Ayuntamiento de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

A comienzos del mes de octubre tuvo el secretario que responder a los requerimientos del gobernador civil de la provincia, tal y como se nos dice en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 13 de octubre, respecto a la renovación parcial de las corporaciones municipales de la provincia en los casos en que fuese preceptivo. Se dice así:

Dada cuenta de la circular del Sr. Gobernador Civil de la provincia, fecha 22 de Septiembre último, ordenando à los Ayuntamientos que al proceder á la declaración de vacantes para la próxima renovación bienal se atengan á lo dispuesto en la Real orden de 30 de Septiembre de 1913, que en dicha circular se reproduce…

¿Y qué hizo el secretario? Él mismo no lo dice. Consultó «cuantos documentos y antecedentes referentes al particular obraban en las oficinas municipales». El resultado de su examen se especifica a continuación en el boletín citado y es como sigue. Resultó que eran cinco los concejales que en aquel tiempo formaban parte de la corporación desde la elección de 1911 y que, por tanto, tenían que cesar en su cargo:

Distrito Ayuntamiento:

Jacinto Cuadra
Manuel Torres

Distrito del Carmen:

Manuel Lara Calonge
Francisco Moratalla

Distrito del Pósito:

Domingo Esteso

Sin embargo, continúa diciendo el secretario que ya antes habían cesado con antelación a la fecha que les correspondía los concejales Proceso Girón, por el distrito del Ayuntamiento, y Celestino Martínez Santos, por el distrito del Pósito. Ambos procedían también de la elección de 1911. Renunciaron y la renuncia les fue admitida. Como resultado de ello el número total de vacantes era de tres para el distrito del Ayuntamiento y dos respectivamente para los distritos del Carmen y del Pósito. Y el secretario pudo apuntarlo a lápiz así en una cuartilla, muy probablemente rayada:

5 + 2 = 7

3 vacantes en el Distrito Ayuntamiento

+

2 vacantes en el Distrito del Carmen

+

2 vacantes en el Distrito del Pósito

Pero había más. Dice el secretario que con arreglo al censo de población último se había aumentado en tres el número de concejales existentes en 1913, de forma que en ese momento de 1915 la corporación municipal criptanense constaba de 18 miembros. Volvamos a la cuartilla del secretario, cartilla seguramente rayada:

15 + 3 = 18

Teniendo en cuenta que el artículo 45 de la ley municipal decía que la renovación bienal de los Ayuntamientos tenía que hacerse «por la mitad necesariamente», tendrían que cesar dos de los elegidos por dicho aumento. Así, en total, tenían que ser nueve las vacantes a cubrir en cada renovación en Campo de Criptana desde entonces. Y de nuevo veamos la cuartilla, quizás rayada, del secretario con sus cuentas:

18 entre 2 = 9 vacantes a renovar

Distrito del Pósito: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Y la cosa se complicaba, entre leyes, número de concejales, renovaciones y ceses, todo lo que puede volverse más difícil, se vuelve. Y hay, por tanto, más.

Como los nuevos concejales se habían elegido para cada uno de los tres distritos, era necesario saber en cada uno de éstos quiénes serían los dos que tendrían que cesar. La solución era celebrar dos sorteos: uno para designar los distritos, y otro para designar a los elegidos para el cese, a fin de que quedasen sus puestos vacantes. Qué pasó en los sorteos no lo veremos hoy, sino mañana. Dejemos la cuestión en suspenso, como se hacía en otros tiempos en las series… «to be continued», aparecía en la pantalla, y uno se quedaba frustrado en lo mejor… y sin saber qué iba a pasar. No digo que esta miniserie sobre las cuitas del secretario del Ayuntamiento criptanense por aquel tiempo vaya a despertar tanto suspense… pero digo yo que a lo mejor un poco sí que despierta. Nunca se sabe. A lo mejor se conserva la cuartilla de las cuentas del secretario, cuartilla a lo mejor rayada, en algún rincón polvoriento del Archivo Municipal, allí donde el tiempo parecería haberse detenido.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO