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En Los Losares: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Nos trae hoy por otros derroteros la historia de la que hemos hablado en los dos últimos días. Tuvo ésta como protagonista involuntario a Basilio Figueroa, hijo de Valentín Figueroa, quien había sido víctima de un secuestro el 6 junio de 1847 cuando al anochecer pasaba por el paraje criptanense de Los Losares (véanse: En tiempos peligrosos… el secuestro de Basilio Figueroa, Campo de Criptana 1847; y La Liberación de Basilio Figueroa, Campo de Criptana 1847).

En la Laguna de Salicor: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Se encuentra este paraje al norte de la actual carretera CM-310 que une Alcázar de San Juan con Quintanar de la Orden. El paraje ocupa el ángulo que queda entre dos caminos que vienen a unirse desde el norte en dirección sur en la carretera: uno es el de Santa Brígida, o Camino de Madrid, y el otro es el es el Camino de las Casas del Acebrón, según consta en el mapa del Instituto Geográfico Nacional de 1886. Al sur del paraje, el Arroyo de San Marcos corta el paisaje con ese cauce casi siempre seco que se dirige hacia la Laguna de Salicor. Al norte de Los Losares se halla el paraje llamado La Meseta y un poco más allá está la Hidalga. Allí, en ese paraje de Los Losares, fue secuestrado aquel anochecer del 6 de junio de 1847 Basilio Figueroa.

Nos sirven aquí de hilo conductor en este artículo la toponimia rural criptanense y el apellido Figueroa, pues ambos nos llevaran en volandas por un breve viaje por diversos puntos del término municipal allá por 1843, en tiempos de desamortizaciones. Nos basamos en el Suplemento al Boletín Oficial de Ciudad-Real, número 19, del lunes 13 de febrero de 1843. Veamos que nos sale aquí de la conjunción de ambos argumentos.

Hubo en otro tiempo una “huerta de Figueroa” en el término criptanense. Se hallaba situada en el paraje del Berenguel y lindaba con tierras del Conde de las Cabezuelas a saliente, y con otra tierra de seis celemines que pertenecía a la “Fábrica de Nuestra Señora de la Asunción”, es decir de la iglesia parroquial, y que fue víctima de la desamortización de bienes eclesiásticos, pues salió a subasta con el número 2461, con una tasación de 50 reales y una capitalización de 60, tipo que serviría para el remate. Ésta y otras fincas de la fábrica de la iglesia parroquial, según consta en el Boletín, estaban “gravadas con la carga de 62 misas rezadas”, además de:

La función solemne en el día de la Asunción de Ntra. Sra. titular de esta parroquial, otra función en el día de las once mil Vírgenes, ambas con sermón, exequia solemne el dia 16 de Agosto.

Esta finca, como las demás, estaban arrendadas ya hasta el 15 de Agosto de 1846.

Encontramos también el apellido Figueroa en otra finca que salió a subasta en el mismo listado. Es el de Josefa Figueroa, pues sus herederos eran propietarios de una tierra que lindaba a saliente con la número 2581, que pertenecía a la:

Capellanía fundada por D. Sebastian José Quirós y Arias y Doña María Teresa Romero y Arias.

Se hallaba ésta en el camino de Pedro Muñoz, y lindaba con éste al norte. Había sido capitalizada en 60 reales y tasada en 66 reales y 22 maravedíes.

Junto a la carretera de Pedro Muñoz… Ruinas: Acuarela de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

En el Camino de Villajos, había otra tierra que salía a subasta. Era la número 2622, de una fanega y dos celemines. Lindaba a saliente con el vínculo de Tardío y al norte con los herederos de José Figueroa. Había sido capitalizada en 30 reales y 11 maravedíes, y tasada en 35 reales, y pertenecía a la:

Capellanía de ánimas que poseía D. Segundo Lopez Rucián.

La Huerta de la Encomienda: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Y también en el camino de Pedro Muñoz encontramos una tierra que pertenecía a Valentín Figueroa, padre de Basilio Figueroa, el secuestrado en 1847. La tierra de Valentín Figueroa se encontraba en el camino de Pedro Muñoz y lindaba a poniente con la número 2629 del listado de fincas a subastar; ésta a su vez, lindaba a saliente con la huerta de la Encomienda, es decir, la actual Huerta de Criptana. Había sido tasada en 150 reales y capitalizada en 150 reales y 21 maravedíes.

Acabamos aquí por hoy, lo que no quiere decir que no volvamos a repetir un experimento similar… el de combinar dos argumentos, temas o palabras y tirar del hilo… tirar y tirar y tirar… para ver qué sale.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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